Alimentación, Curiosidades, Descubrimientos y Tecnología, divulgación

Café molecular

Buenos días concienzud@s,

Hoy os quiero hablar de la nueva bebida presentada por la startup Atomo Coffe que como ya habéis podido adivinar consiste en el café molecular.

Esta bebida se presenta como una alternativa al café tradicional y sus creadores (un equipo de científicos de diferentes aéreas) aseguran que imita perfectamente las cualidades organolépticas del café, pero sin utilizar ni un solo grano.

 

cafe_molecular

 

Este café se ha elaborado mediante la ingeniería inversa, es decir, se analizan todas las moléculas presentes en una taza de café y cómo interactúan entre ellas para luego crear una especie de mapa molecular y producir una sustancia organolépticamente igual al café.

Este producto se elabora con ingredientes naturales y sostenibles y se prepara de igual manera que el café tradicional.

Y la pregunta del millón. ¿Para qué nos hace falta el café de laboratorio?

Pues porque el consumo de café aumenta cada año lo que obliga a incrementar la producción, pero a la vez, el cambio climático afecta especialmente a este cultivo con lo que no se va a poder satisfacer la demanda por parte de los consumidores.

Además, el café molecular no se asocia a la deforestación como el café tradicional, no utiliza pesticidas que se vierten a la naturaleza, no provoca conflictos laborales, etc. Se podría decir que tiene una carta de presentación muy parecida a la carne de laboratorio de la que ya hablamos hace unos meses en este blog.

Atomo Coffe ha puesto en marcha una campaña de crowfunding en la plataforma Kicstarter para poder lanzar una primera versión de su producto y si todo les va bien a finales de este año comenzarán a realizar los envíos a los patrocinadores.

Os dejo el enlace de la página oficial para que le echeis un vistazo.

https://atomocoffee.com/

 

Saludos concienzud@s.

Alimentación, Curiosidades

El tomate… ¿Es una fruta o una verdura?

¡Feliz vuelta de puente concienzudXs!

Se aproximan estrepitosamente las fiestas navideñas, y con ellas, además de grandes momentos con familiares y amigos, surgen cuestiones trascendentales recurrentes, que vienen de tiempos lejanos, en las que no pensamos el resto del año y a las que no buscamos respuesta.

En este post vamos a resolveros una de ellas y es que… el tomate… ¿es una fruta o una verdura?

De hecho, la confusión viene de que es un producto de la huerta, con lo cual es una hortaliza, y que no se toma de postre, pero si nos ponemos técnicos, botánicamente la fruta es la parte de la planta proviniente del ovario de la flor que contiene las semillas. Y cualquiera que haya disfrutado de un sabroso tomate se habrá percatado del montón de semillas que encierra su pulpa.

Como os predecíamos, la cuestión de si el tomate es una fruta o una verdura viene de tiempo atrás, y no surgió de la mente retorcida de un cuñado sabelotodo, surgió por el deber o no de pagar un impuesto en Estados Unidos a finales del siglo XIX. ¿A que esto no lo sabíais?

Pues resulta que en 1887, se aprobó una ley en Estados Unidos por la cual todas las hortalizas importadas debían pagar un impuesto… del que las frutas quedaban exentas. Las compañías que importaban tomates alegaron que, pese a que se cultivaban en huertos, eran la fruta de la planta del tomate.

Por desgracia para ellos, la Corte Suprema decidió que, como no se tomaban de postre eran hortalizas, y que, por tanto, las compañías importadoras debían pagar el impuesto.

¿Cómo os quedáis? A nosotros nos ha hecho plantearnos más dudas trascendentales, como… El pimiento, la calabaza o la berenjena provienen del ovario de la flor y tienen semillas… ¿Entonces? ¿También son frutas?

¡Pues efectivamente!

Esperamos no haber volado vuestras mentes post-minivacacionales 😉

¡Feliz semana!

 

Alimentación, Curiosidades

Capuchinos

¿Somos los humanos los únicos que aprendemos por imitación?

Si has respondido que sí, lee atentamente lo que tenemos que contar hoy; os presentamos a los monos capuchinos (Cebus capucinus), una de las primeras especies de monos, a juzgar por los fósiles.

Estos monos presentan una característica que les proporciona una ventaja frente a otro tipo de especies: sus grandes cerebros.

Si hay algo que es característico de los monos, es su capacidad para detectar oportunidades y luego explotarlas, y eso es especialmente cierto en los capuchinos. Son las oportunidades para alimentarse lo que motiva a estos monos, buscan comida por todos lados.

Aunque su visión del color es excelente, su sentido del olfato no es mejor que el nuestro, por lo que para encontrar alimentos ocultos a la vista, utilizan el cerebro, no la nariz.

En América del Sur, donde viven, suelen adentrarse en zonas de manglares. Donde la mayoría de los mamíferos no encontrarían mucho para comer, los grandes cerebros de los monos les permiten encontrar cosas que otros ni se imaginarían: almejas.

Estas almejas son muy duras. Abrirlas supone una dificultad y un reto, pero son sus cerebros los que entran en juego. Estos monos han aprendido que si golpean las almejas con la fuerza suficiente, la almeja se relaja, y las conchas se pueden abrir.

Aunque ahora pueda parecer una conclusión sencilla, es una solución a un problema. De hecho, lleva años aprender la técnica (por imitación), y los monos jóvenes necesitarán de mucha práctica y paciencia para aprenderla. Los capuchinos, al igual que nosotros, tienen personalidades y habilidades variadas, y algunos nunca llegarán a solucionar el problema, ya que no tendrán la habilidad necesaria, o la paciencia, para conseguir que la almeja se relaje y se abra.

Aquí un pequeño vídeo sobre los capuchinos

¡Feliz semana!

Alimentación, Curiosidades, Salud y bienestar

Almidón resistente o como adelgazar comiendo pasta recalentada

Buenos días concienzud@s,

Ya estamos casi en primavera, el calor ha hecho acto de presencia y uno no puede dejar de pensar en las deseadas vacaciones de verano y en la casi obligada “operación bikini”. Ya no tenemos excusas para mantener esa capilla de grasa que tantas alegrías nos ha proporcionado durante las largas noches de invierno.

Como cualquier ayuda es poca en nuestra lucha común contra la báscula he pensado hablaros de un artículo que se publicó hace unos años en una revista científica. Los medios de comunicación se hicieron eco del tema con titulares como “comer pasta recalentada adelgaza”. Y, a pesar de que puede parecer un titular tremendamente sensacionalista hoy vamos a comprobar que tiene un trasfondo de verdad.

Supongo que ya estamos familiarizados con que la pasta en un alimento rico en carbohidratos de alto índice glucémico. Esto significa que cuando los comemos se van a transformar rápidamente en glucosa lo que va a provocar un pico de insulina para hacer que esa glucosa en sangre descienda nuevamente.

Está demostrado que estas subidas y bajadas bruscas hacen que volvamos a tener hambre en poco tiempo y a la larga están relacionadas con un aumento de peso.

De ahí la importancia de consumir alimentos con fibra, como los integrales, ya que este nutriente modera de alguna manera la absorción de estos hidratos.

Este pico de insulina del que os he hablado se produce especialmente con los llamados almidones o féculas que están presentes en alimentos como el arroz blanco, las patatas, la pasta, el pan y por supuesto en todo tipo de productos procesados como bollería, galletas y dulces en general.

Pero también existe otro tipo de almidón que es el llamado almidón resistente. Y ¿qué es el almidón resistente?

Pues como su nombre indica es un tipo de almidón que se “resiste” a la acción de las enzimas digestivas, viaja por nuestro intestino llegando más o menos intacto al colon donde es utilizado por nuestras bacterias colónicas como sustrato.

Es decir, el almidón resistente es un prebiótico. La importancia de enriquecer nuestra dieta con probióticos y prebióticos para asegurarnos una microbiota saludable es un tema que daría para otro post.

Pero hoy vamos a centrarnos en lo que nos interesa que son aquellos alimentos que nos pueden ayudar a ganarle la batalla a esos kilos de más.

El almidón resistente al no digerirse completamente contiene la mitad de calorías que el almidón normal, está demostrado que aumenta la saciedad, incrementa la oxidación de lípidos (movilizamos nuestras grasas para utilizarlas como fuente de energía) y pese a que no es la panacea parece que las últimas revisiones que se han publicado pintan muy bien.

Este nutriente está presente de manera natural en algunos alimentos como las legumbres, la avena, el plátano macho, la patata cruda (aviso a navegantes de que la patata cruda es tóxica)…y lo más interesante es que también podemos transformar parte de almidón normal en resistente con algo tan sencillo como calentar y enfriar.

Si cocemos, por ejemplo, patatas o arroz y lo enfriamos durante 12 horas en la nevera se produce una reacción llamada retrogradación del almidón que hace que parte de ese almidón se transforme en resistente. Según un estudio del 2015 la reducción calórica podría estar entre el 12 y el 50%.

Pero el artículo del que hoy hablamos dio un paso más porque a nadie le gusta comer unos macarrones fríos de la nevera, ¿no? Lo que hicieron básicamente fue cocinar la pasta, enfriarla, analizar el contenido en almidón resistente, recalentarla y ver qué había pasado.

Lo que se pensaba es que al calentarla se revertiría este proceso y el almidón volvería a ser completamente digerible, cosa que ocurrió cuando se utilizaron temperaturas normales de calentamiento. La sorpresa vino cuando se recalentaba la pasta a temperaturas moderadas (por debajo de 65ºC ya que no sólo no se perdía ese almidón resistente sino que el alimento se hacía aún más resistente.

De ahí la conclusión a la que llegaron los medios de comunicación de que comer pasta recalentada adelgaza.

Bueno concienzud@s, espero que os haya gustado este post y que a partir de ahora miréis con otros ojos esos restos de pasta que se quedan en nuestras neveras.

Saludos.

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Alimentación, Curiosidades, Descubrimientos y Tecnología, Física, Química y Astronomía

¿Por qué lloramos al cortar cebolla?

Buenas concienzud@s,

Hoy queremos hablaros de este fenómeno tan habitual en nuestras cocinas y que seguro que muchos de vosotros habéis experimentado. Y es que no podemos dejar de llorar cuando cortamos cebollas.

llorar_cebolla

Haciendo una búsqueda rápida por internet nos encontramos distintas teorías de porqué se produce este hecho y lo que es más importante cómo podemos evitarlo.

De entre todas las posibles soluciones ganan por goleada cortar la cebolla a la pata coja y lo que parece más eficaz desde el punto de vista de los internautas es ponerse una rodaja de la cebolla que estemos cortando en la cabeza.

Nosotros en este post os vamos a explicar cuál es la base científica, qué es lo que está ocurriendo cuando cortamos cebollas y juntos vamos a poder deducir si efectivamente ponernos un trozo en la cabeza puede evitarnos las lágrimas.

La respuesta a este enigma debemos buscarla en las reacciones enzimáticas.

Una reacción es un proceso en el cual una o más sustancias reaccionan entre sí y se transforman, cambiando su estructura molecular, en otras sustancias. Y las reacciones enzimáticas son aquellas en las que interviene una enzima.

Las enzimas son una serie de moléculas, la mayoría de naturaleza proteica, que facilitan, aceleran o favorecen que se produzcan determinadas reacciones químicas. Son muy selectivas con las moléculas sobre las que actúan, los sustratos, catalizando reacciones del tipo “llave-cerradura”.

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Pues bien, cuando cortamos una cebolla estamos rompiendo las células vegetales y ponemos en contactos una enzima (en este caso concreto la alinasa) con su sustrato (súlfoxidos). Estas dos moléculas que en las cebollas están separadas, al juntarse, reaccionan entre sí y uno de los productos resultantes es el propanotial.

El propanotial es una molécula gaseosa con azufre en su estructura y que cuando llega a nuestros ojos reacciona con el agua de las lágrimas formando ácido sulfúrico.

Como podéis deducir, el hecho de tener ácido sulfúrico (en concentraciones muy bajas, que no cunda el pánico) en los ojos es lo que provoca el lagrimeo junto a la sensación de escozor y picor.

Llegados a este punto podemos concluir que una vez más internet no sirve para solucionar nuestros problemas, sino que vuelve a ser una vez más un vehículo perfecto para la difusión de bulos.

Entonces, ¿qué es lo que sí podemos hacer para evitar o al menos disminuir la sesión de lloros?

– Lavar la cebolla a medida que la vamos cortando. De esta forma, eliminamos parte de los reactivas y se formará menos propanotial.

– Congelar las cebollas unos 10-20 min antes de cortarla con lo que el gas que se desprende será menor.

– Un buen cuchillo afilado y una buena técnica de corte para minimizar los desgarros celulares.

– Y nuestra favorita: utilizar tus gafas de buceo para evitar que el gas resultante de la reacción enzimática llegue a tus ojos.

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Y si no tienes tus gafas de buceo a mano, la digievolución sería utilizar tu casco de Darth Vader.

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Que la fuerza te acompañe en esta ardua tarea pequeño padawan  vulcanovulcano

Alimentación

Ya sabemos que el agua no se convierte en vino. ¿Pero se puede convertir la grasa en agua?

Todos hemos oído hablar de la milagrosa transformación de agua en vino (y muchos más han soñado con repetirla), o de la infatigable búsqueda de los alquimistas intentando convertir el plomo en oro. Estos son sólo algunos intentos (infructuosos hasta el momento) de obtener bienes valiosos a partir de lo que nos sobra.

Y ¿qué nos sobra hoy en día? Kilos, sin duda nos sobran kilos. En una sociedad en la que cada vez hay mayor incidencia de sobrepeso y obesidad (16.7% de la población española en 2017, según la OCDE), y a la vez una mayor obsesión con la forma física, muchos pensarán que sería genial poder convertir esa grasa, esos kilos de más, en algo como agua. Pero esto no sería ningún milagro, esto es algo que ocurre actualmente en nuestro organismo y que para algunas especies supone una importante adaptación a su ambiente. Sigue leyendo “Ya sabemos que el agua no se convierte en vino. ¿Pero se puede convertir la grasa en agua?”

Alimentación, Descubrimientos y Tecnología

Huevos fritos congelados: ¿genialidad o postureo?

Hola concienzud@s,

Hoy os traigo una noticia que de manera cíclica aparece en las redes sociales y es la imagen del huevo frito congelado que provoca risas y cabreos a partes iguales.

A continuación, os muestro el susodicho en cuestión:

Como podéis ver se trata de un huevo con aspecto de huevo frito y congelado. Si leemos las instrucciones se puede cocinar al horno (6 minutos), en el microondas (45 segundos) o en la sartén (1 minuto). De aquí vienen las risas:

¿¿¿¿Quién se va a comprar un huevo congelado para cenar y que tarda más tiempo en cocinarse que si coges directamente uno fresco de la nevera y lo fríes???? Pues obviamente nadie. Pero es que este huevo frito congelado no fue concebido con esa finalidad.

A parte de las risas que siempre provoca su publicación están los cabreos normalmente basados en el uso indiscriminado de los plásticos. Muy en la línea de la reciente polémica cuando se viralizó la foto en un conocido supermercado que tuvo esta vez sí la ingeniosa idea de pelar naranjas quitándoles su envoltura natural para venderlas dentro de botes de plástico.

naranjas_plastico

Entonces, ¿dónde podría ser útil un huevo frito congelado? Pues en restauración colectiva (colegios, hospitales, restaurantes de comida rápida…) que es precisamente donde su creador, el cocinero español Javier Yzuel, tiene su mercado.

De hecho, este producto no se puede comprar en supermercados y es muy poco probable que se comercialice en un futuro para uso doméstico.

Las ventajas son el ahorro de tiempo. Si cocinamos un huevo en el horno tardamos 6 minutos, pero si hacemos 10 huevos en una bandeja de cocción también empleamos 6 minutos y si usamos un horno profesional multinivel podemos cocinar 200 huevos en sólo 6 minutos. Esto no sería posible hacerlo si freímos los huevos de 1 en 1 o de 2 en 2 que es lo habitual.

Y lo más importante, nos aseguramos ofrecer un producto problemático desde el punto de vista sanitario, como es el huevo, con total tranquilidad. Los huevos se cocinan y antes de congelarse se someten a un proceso de pasteurización para eliminar posibles patógenos.

Hasta ahora no había ningún producto parecido, ya que los huevos que se utilizan en restauración son la famosa “huevina” y es un producto líquido. Válido para tortillas, postres, masas y otro tipo de recetas, pero no para huevos fritos.

Hace un par de años la empresa que los comercializa (Food Style) firmó un contrato con la cadena de comida rápida Burguer King©. Así que ahora ya sabéis a quien tenéis que agradecer que las nuevas incorporaciones a la carta de estos restaurantes sean hamburguesas rematadas por un huevo frito. Los que los han probado comentan que la clara está muy conseguida, pero la yema no es líquida y tiene una textura como mantequilla.

Parece ser que los huevos de Yzuel no son “de toma pan y moja” pero no todo podía ser perfecto.

burguer_huevo

Con esto me despido hasta la próxima. Y cuando vuelva a surgir la polémica sobre los huevos congelados, ¿genialidad o postureo?, tendréis una visión más amplia y un par de argumentos para intervenir en el debate.

Saludos.