Curiosidades, Naturaleza y Biología

EUSOCIABILIDAD

Hoy vamos a hablar sobre la eusociabilidad en el reino animal.

La eusocialidad es el nivel más alto de organización social que se da en ciertos animales.

Esta evolución de los comportamientos sociales incluyen la crianza cooperativa y los trabajadores no reproductivos, por eso las sociedades eusociales se definen por incluir las siguientes características:

  • División reproductiva del trabajo (con o sin castas obreras estériles)
  • Cuidado cooperativo de los jóvenes.

Es interesante remarcar que los trabajadores no reproductivos no tienen que ser estériles y, por lo tanto, podrían reproducirse en una etapa posterior de su vida, como cuando la hembra reproductiva dominante (a menudo conocida como la reina) muere.

Los ejemplos más conocidos del reino animal incluyen a los himenópteros, avispas, abejas y hormigas. Pero hoy vamos a hablar del único mamífero eusocial que existe: la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber).

Como ya hemos visto, los animales eusociales cumplen una serie de características; en nuestro caso, la rata topo posee una casta especializada en la reproducción, mientras que el resto de individuos de la colonia son estériles.

Estos animales viven en África, en sistemas de túneles subterráneos excavados por la propia colonia. Se alimentan de raíces y tubérculos subterráneos, por lo que toda su vida transcurre en estos túneles.

La colonia está formada por una reina, cuya orina posee la capacidad de hacer que el resto de las hembras, y la mayoría de los machos, sean estériles, hasta el momento en el que ella muera y se anulen los efectos de su orina. En este momento se produciría una lucha a muerte entre las hembras para decidir quién será la sucesora.

En el momento en el que una hembra llega a reina se producen una serie de adaptaciones a su nuevo estatus: tras su primer embarazo la parte inferior de la espina dorsal se alarga hasta alcanzar un tercio más de longitud. En un parto normal suele tener entre tres y doce crías, aunque es capaz de albergar hasta veintisiete fetos. Sólo entre uno y tres machos se aparean con ella, mientras que el resto de individuos de la colonia (entre veinte y trescientos) se convierten en trabajadores que se dedican a cavar túneles, buscar comida, defensa, limpieza, etc.

Este sistema social tan evolucionado quizá haya evolucionado asociado al cuidado prolongado de las crías y a la construcción de nidos complejos.

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Curiosidades, Naturaleza y Biología

¡Madre no hay más que una!

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Esta semana, con motivo del día de la madre, hemos decidido adelantar un día nuestro post semanal, y es que ¡madre no hay más que una! 😉

Todos entendemos que las madres son unos seres maravillosos que quieren y cuidan a su descendencia, anteponiendo las necesidades de sus vástagos a las propias, por algo que denominamos “instinto maternal”… pero… ¿es esto siempre así? Hoy os vamos a hablar de osas panda, cocodrilos, caballitos de mar, pulpos, koalas y elefantas… ¿quién será mejor madre?

Como de costumbre, la naturaleza es increíble y tenemos madres para todos los gustos, empezando por el oso panda. Todos tenemos en la cabeza una idea del oso panda como un ser adorable y achuchable, lento en sus movimientos y que se pasa todo el día comiendo bambú, pero ¿son las madres de oso panda igual de adorables? Pese a lo que cupiera esperar, la osa panda gigante ha sido catalogada como una de las peores madres de acuerdo con una lista elaborada por Scott Forbes (un biólogo de la Universidad de Winnipeg) para la revista National Geographic. ¿Cuál es el motivo? Pues bien, cuando las osas pandas tienen una cría no hay problema, pero cuando tienen dos, decide hacerse cargo tan sólo de una de ellas, abocando a la otra a la muerte. Puede sonar cruel, pero tiene un sentido biológico y es que es mejor tener un descendiente sano y fuerte antes que dos descendientes débiles cuya supervivencia se pueda ver comprometida. Una vez seleccionada la cría de la que se hará cargo, la madre dedica los siguientes ocho o nueve meses al cuidado del pequeño panda para después abandonarle a su  suerte.

¿Os parece poco tiempo?

Pues la siguiente especie tiene una infancia aún más “cruda” y es que la madre símplemente deja los huevos en una bolsa que tiene el padre, y es él el que los fecunda y los mantiene en su vientre entre 3 y 4 semanas. ¿Sabéis de quién se trata? ¡Efectivamente! Los caballitos de mar. Lo que no todo el mundo sabe es que en el momento en el que los caballitos de mar nacen el padre los abandona a su suerte.

Y siguiendo en el medio acuático ahora vamos a hablar del pulpo. A diferencia de otras especies las hembras de pulpo son capaces de poner hasta unos 50.000 huevos… De los que no se separa hasta que eclosionan. El periodo de incubación oscila desde 1-3 meses en aguas poco profundas hasta varios años en zonas más frías y oscuras. El récord lo tiene la especie Graneledone boreopacifica con 53 meses de incubación. Como os podéis imaginar, el no separarse de sus huevos implica que no puede cazar, con lo que para alimentarse puede llegar a comerse sus propios tentáculos, pero la muchas de las hembras de pulpo mueren tras la eclosión de sus huevos por el largo periodo de inanición. Sin embargo se quedan pegadas a ellos para protegerlos hasta que eclosionan.

En esta línea de buenas madres está la hembra del cocodrilo, y es que estas depositan los huevos en un nido construido cuidadosamente con vegetación en descomposición, para conseguir que se incuben a la temperatura adecuada sin necesidad de posarse sobre ellos, porque correrían el riesgo de aplastarlos. Una vez que nacen, la madre los lleva en su boca un par de semanas para protegerlos de otros depredadores (principalmente de su propia especie) y darles alimento y agua, hasta que son lo suficientemente grandes para valerse por sí mismos.

No se puede hacer un post de madres del mundo animal sin hablar de las elefantas, que son los mamíferos que tienen un mayor tiempo de gestación de sus crías, y es que tienen un embarazo de 22 meses (¡casi 2 años!) para que así sus crías tengan un mayor desarrollo cerebral. Además, las crías de elefante, al igual que las de humano, son totalmente dependientes durante los primeros meses de vida. Afortunadamente, debido a la estructura social de las manadas de elefantes, todas las hembras de la manada contribuyen al cuidado de los bebés.

Y por último vamos a hablar de koalas. ¿Serán buenas madres? Bueno, pues habría que preguntarles a los koalitas, porque tras un embarazo de unos 35 días, nacen ciegos, con un gramo de peso y dos centímetros de longitud, y permanecerán dentro de la bolsa de su madre alimentándose de su leche hasta los siete meses, momento a partir del cual… empiezan a comer una especie de pasta llamada pap que no es otra cosa que las heces de la koala. ¡Y vosotros quejándoos cuando vuestras madres os hacían comer pescado o lentejas! Por supuesto tiene una explicación biológica, y es que al ingerir las heces procesadas se transmiten los microorganismos del sistema digestivo de la madre a sus crías, lo que les permite ingerir sin riesgo las hojas de eucalipto, que para el resto de los mortales son tóxicas.

¿Qué os parece? ¿Tenemos suerte de haber nacido humanos? ¿O preferiríais haber sido de una de estas especies?

¡Feliz semana!

 

 

 

 

Curiosidades, Naturaleza y Biología

El debate de la aleta dorsal en orcas

Quizá ya hayáis visto el documental “Blackfish” (ahora en Netflix) sobre las orcas en cautividad, pero si no es así, es posible que no os suene el debate sobre el colapso, es decir, la caída hacia un lado, de la aleta dorsal.

Contrariamente a la creencia popular, el colapso de las aletas no solo afecta a las ballenas cautivas.

Aunque la literatura sobre este tema es escasa, hay estudios publicados sobre el colapso de la aleta dorsal también en ballenas en libertad.

Aunque durante mucho tiempo se ha creído que sólo afecta a los individuos cautivos, se ha visto que esto no es así. El fenómeno sí es más común en cautiverio, pero también se han documentado casos de orcas en libertad con la misma característica. Por lo tanto, la causa no puede ser el cautiverio solo.

Ingrid N. Visser publicó un estudio, documentando que el 23 % de los machos adultos de la población de orcas estudiadas en aguas de Nueva Zelanda presentaba esta característica. La explicación es poco clara, argumentando que es “simplemente una característica común en la población de orcas estudiadas”.

Otros estudios atribuyen el colapso de la aleta dorsal a la edad del individuo, ya que con la edad la aleta dorsal va perdiendo fuerza y estabilidad, llegando a colapsar total o parcialmente (Bigg, 1982).

Las últimas explicaciones parece que tratan de argumentar que en última instancia, lo que sucede es que el colágeno en la aleta dorsal se descompone. Una razón por la que esto puede suceder es por la temperatura. Las temperaturas más cálidas pueden alterar la estructura y la rigidez del colágeno. Lo que podría explicar por qué las ballenas cautivas tienen aletas curvas, al nadar más tiempo sobre la superficie, estando más expuestas a la luz del sol, es decir, a temperaturas, en muchos casos, más cálidas.

Si bien la temperatura es una teoría líder, algunos expertos piensan que la velocidad también podría ser un factor. En la naturaleza, las orcas nadan en promedio de 3 a 4 mph y pueden correr a velocidades de hasta 34 mph. A esas velocidades, el agua crea una fuerza considerable contra la aleta, que podría mantener la aleta fuerte y vertical. Las ballenas cautivas no tienen suficiente espacio para alcanzar estas velocidades.

En última instancia, la aleta dorsal curvada sigue siendo un misterio.

Descubrimientos y Tecnología, Naturaleza y Biología

El revuelo de las mitocondrias: ¿tenemos o no un 50% de ADN de cada progenitor?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Seguramente muchos de vosotros leyerais una noticia la semana pasada que hablaba de que se habían documentado 17 casos inéditos de herencia de ADN mitocondrial paterno, y algunos os estaréis preguntando: ¿a qué viene tanto revuelo?

Empezaremos por el principio 😉

¿De dónde vienen los seres humanos?

Centrándonos en el aspecto más simple biológicamente hablando: de la unión entre un espermatozoide y un óvulo.

Como podéis ver en la imagen, son dos células muy diferentes. En principio el proceso es sencillo, el espermatozoide que llega primero al óvulo gracias a que es más rápido, o a que se ha acercado al óvulo en en momento óptimo, atraviesa la corona con su cabeza y se desprende del segmento intermedio (esa parte engrosada que está entre la cabeza y la cola) y es en este momento cuando se considera que ambos gametos se han fusionado, combinando sus genomas para crear un nuevo individuo. La cosa es que este nuevo individuo no tiene un 50% de ADN materno y un 50% de ADN paterno. ¿Por qué? Pues por las mitocondrias.

Las mitocondrias, son los orgánulos encargados de dar energía a las células, y además de tener una forma muy característica y muchas particularidades, una de las cosas más exclusivas que tienen es que contienen un complemento propio de ADN, diferente al que se encuentra en el núcleo celular.

Estos orgánulos se encuentran en el segmento intermedio de los espermatozoides, para dar un rápido aporte energético a la cola y que se mueva a más velocidad, mientras que en los óvulos se encuentran en el citoplasma. Como os acabamos de decir, al introducirse la cabeza del espermatozoide en el óvulo, se pierde el segmento intermedio, de manera que las mitocondrias que va a tener el nuevo individuo se heredan por vía materna. Esto ha sido un dogma en biología y antropología, hasta el punto que se puede seguir la genealogía de las diferentes poblaciones en función de su ADN mitocondrial, y saber de qué ancestro (tatara-tatara-tatara-…-abuela) común provienen (si os interesa el tema, hay un libro superinteresante que se llama “Las siete hijas de Eva” de Bryan Sykes 😉 ).

Hay dos explicaciones biológicas justificar la eliminación de las mitocondrias paternas. La primera teoría es que la destrucción de las mitocondrias del espermatozoide puede ser una adaptación evolutiva para coordinar mejor el ADN mitocondrial y el nuclear, y que esta eliminación se produce por genes que se encuentran en el núcleo de la célula. La segunda es que, como los espermatozoides tienen una tasa mayor de mutaciones en su ADN mitocondrial, al eliminarlas el organismo nuevo tiene más probabilidades de tener unas mitocondrias sanas y sin mutaciones.

El revuelo surge a raíz de una publicación del Dr. Taosheng Huang en la prestigiosa revista PNAS la semana pasada. En ella explicaba cómo al mandar a secuenciar el ADN mitocondrial de un niño para intentar establecer un diagnóstico de una enfermedad que parecía de origen mitocondrial, no había encontrado ninguna de las 37 mutaciones descritas que aparecen en el ADN de estos orgánulos. Y para su sorpresa, las mitocondrias de este niño no sólo no portaban ninguna de estas mutaciones, sino que había dos tipos de mitocondrias con genomas diferentes. Tras validar sus resultados con un análisis externo, llegó a la conclusión de que su madre había heredado algunas mitocondrias paternas, además de las habituales por línea femenina.

El fenómeno de tener mitocondrias con ADN de distintos tipos en la misma célula no es algo nuevo, en biología se conoce como heteroplasmia. En general, se considera que las heteroplasmias aparecen por la acumulación de errores durante la replicación celular o por daños oxidativos generados por la acumulación radicales libres que se producen durante la respiración celular. Generalmente, las heteroplasmias se asocian con enfermedades mitocondriales y con envejecimiento celular acelerado.

Lo novedoso de este caso es que el material genético que encuentran en las mitocondrias del niño es tanto materno como paterno, y que esta herencia mitocondrial biparental muy probablemente se deba a la mutación de un gen del núcleo de la célula. Como hemos dicho antes, estos genes coordinan el proceso de destrucción de los componentes celulares del segmento intermedio del espermatozoide, y sería un fallo en este proceso lo que permitiría que las mitocondrias del padre sobrevivieran. Otro dato impactante del estudio es que los autores estiman que 1 de cada 5000 bebés podría tener ADN mitocondrial de ambos progenitores.

Si bien no podemos perder de vista que esta incidencia es una estimación, y el caso no deja de ser algo “extraordinario”, este estudio abre un campo de investigación muy interesante, en el que lo primero sería identificar qué gen del núcleo es el que permite que se produzca este proceso. Esto podría ser de gran utilidad para aquellas parejas que quieren tener hijos en la que la madre tiene diagnosticada una enfermedad mitocondrial. Si se identificara este gen, podría conseguirse que el hijo heredara las mitocondrias del padre y así fuera un bebé sano, sin tener que recurrir a una donante de mitocondrias para garantizar la salud del bebé (que es la única opción hoy en día).

¿Qué os parece?

 

Naturaleza y Biología

Plantas de interior para la contaminación interior

Nuestro entorno se ha deteriorado notablemente en los últimos años debido al rápido aumento de la contaminación ambiental. La disminución de los bosques, el crecimiento de la población, las emisiones de los coches y las industrias,  y otras actividades humanas indeseables, son los principales responsables de este escenario. Los que vivís en las ciudades sabréis de lo que hablo, sobre todo.

A la vista de este escenario, ahora es esencialmente recomendable convertirse en protector, productor y cuidador del medioambiente,  y no en depredador, contaminador y consumidor de la Tierra. Sigue leyendo “Plantas de interior para la contaminación interior”

Naturaleza y Biología

Plantas vigilantes

Es muy probable que muchos de vosotros tengáis alguna plantita en casa. Además del componente estético, tener vegetación en el interior de los edificios puede resultar beneficioso, ya que las plantas metabolizan el dióxido de carbono resultante de la respiración humana y aumentan la concentración de oxígeno. Sin embargo, como nos cuentan Stewart y colaboradores en un artículo publicado recientemente en la revista Science, las plantas podrían hacer mucho más por nosotros

Sigue leyendo “Plantas vigilantes”

Curiosidades, Naturaleza y Biología

¿Comemos bichos mientras dormimos?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

¿Quién no ha oído alguna vez que nos comemos una media de entre 10-20 bichos a lo largo del año mientras dormimos? ¡Pues bien! Hoy vamos a intentar arrojar algo de luz sobre este tema 🙂

Todo viene de una publicación de una revista francesa de hace ya casi 20 años, en la que se afirmaba que un estudio científico estimaba que ingeríamos una media de 15 insectos al año mientras dormíamos, sin especificar ni su tamaño ni su especie. Para vuestra tranquilidad: la realidad es que la mayoría de estos insectos suelen ser ácaros inofensivos que viven en nuestra cama, así que no hay de qué preocuparse. Sin embargo, lo que más preocupa a la gente es que este bicho sea de un tipo concreto: arañas. Sigue leyendo “¿Comemos bichos mientras dormimos?”