Curiosidades, Naturaleza y Biología

El debate de la aleta dorsal en orcas

Quizá ya hayáis visto el documental “Blackfish” (ahora en Netflix) sobre las orcas en cautividad, pero si no es así, es posible que no os suene el debate sobre el colapso, es decir, la caída hacia un lado, de la aleta dorsal.

Contrariamente a la creencia popular, el colapso de las aletas no solo afecta a las ballenas cautivas.

Aunque la literatura sobre este tema es escasa, hay estudios publicados sobre el colapso de la aleta dorsal también en ballenas en libertad.

Aunque durante mucho tiempo se ha creído que sólo afecta a los individuos cautivos, se ha visto que esto no es así. El fenómeno sí es más común en cautiverio, pero también se han documentado casos de orcas en libertad con la misma característica. Por lo tanto, la causa no puede ser el cautiverio solo.

Ingrid N. Visser publicó un estudio, documentando que el 23 % de los machos adultos de la población de orcas estudiadas en aguas de Nueva Zelanda presentaba esta característica. La explicación es poco clara, argumentando que es “simplemente una característica común en la población de orcas estudiadas”.

Otros estudios atribuyen el colapso de la aleta dorsal a la edad del individuo, ya que con la edad la aleta dorsal va perdiendo fuerza y estabilidad, llegando a colapsar total o parcialmente (Bigg, 1982).

Las últimas explicaciones parece que tratan de argumentar que en última instancia, lo que sucede es que el colágeno en la aleta dorsal se descompone. Una razón por la que esto puede suceder es por la temperatura. Las temperaturas más cálidas pueden alterar la estructura y la rigidez del colágeno. Lo que podría explicar por qué las ballenas cautivas tienen aletas curvas, al nadar más tiempo sobre la superficie, estando más expuestas a la luz del sol, es decir, a temperaturas, en muchos casos, más cálidas.

Si bien la temperatura es una teoría líder, algunos expertos piensan que la velocidad también podría ser un factor. En la naturaleza, las orcas nadan en promedio de 3 a 4 mph y pueden correr a velocidades de hasta 34 mph. A esas velocidades, el agua crea una fuerza considerable contra la aleta, que podría mantener la aleta fuerte y vertical. Las ballenas cautivas no tienen suficiente espacio para alcanzar estas velocidades.

En última instancia, la aleta dorsal curvada sigue siendo un misterio.

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Alimentación, Curiosidades, Descubrimientos y Tecnología, Física, Química y Astronomía

¿Por qué lloramos al cortar cebolla?

Buenas concienzud@s,

Hoy queremos hablaros de este fenómeno tan habitual en nuestras cocinas y que seguro que muchos de vosotros habéis experimentado. Y es que no podemos dejar de llorar cuando cortamos cebollas.

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Haciendo una búsqueda rápida por internet nos encontramos distintas teorías de porqué se produce este hecho y lo que es más importante cómo podemos evitarlo.

De entre todas las posibles soluciones ganan por goleada cortar la cebolla a la pata coja y lo que parece más eficaz desde el punto de vista de los internautas es ponerse una rodaja de la cebolla que estemos cortando en la cabeza.

Nosotros en este post os vamos a explicar cuál es la base científica, qué es lo que está ocurriendo cuando cortamos cebollas y juntos vamos a poder deducir si efectivamente ponernos un trozo en la cabeza puede evitarnos las lágrimas.

La respuesta a este enigma debemos buscarla en las reacciones enzimáticas.

Una reacción es un proceso en el cual una o más sustancias reaccionan entre sí y se transforman, cambiando su estructura molecular, en otras sustancias. Y las reacciones enzimáticas son aquellas en las que interviene una enzima.

Las enzimas son una serie de moléculas, la mayoría de naturaleza proteica, que facilitan, aceleran o favorecen que se produzcan determinadas reacciones químicas. Son muy selectivas con las moléculas sobre las que actúan, los sustratos, catalizando reacciones del tipo “llave-cerradura”.

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Pues bien, cuando cortamos una cebolla estamos rompiendo las células vegetales y ponemos en contactos una enzima (en este caso concreto la alinasa) con su sustrato (súlfoxidos). Estas dos moléculas que en las cebollas están separadas, al juntarse, reaccionan entre sí y uno de los productos resultantes es el propanotial.

El propanotial es una molécula gaseosa con azufre en su estructura y que cuando llega a nuestros ojos reacciona con el agua de las lágrimas formando ácido sulfúrico.

Como podéis deducir, el hecho de tener ácido sulfúrico (en concentraciones muy bajas, que no cunda el pánico) en los ojos es lo que provoca el lagrimeo junto a la sensación de escozor y picor.

Llegados a este punto podemos concluir que una vez más internet no sirve para solucionar nuestros problemas, sino que vuelve a ser una vez más un vehículo perfecto para la difusión de bulos.

Entonces, ¿qué es lo que sí podemos hacer para evitar o al menos disminuir la sesión de lloros?

– Lavar la cebolla a medida que la vamos cortando. De esta forma, eliminamos parte de los reactivas y se formará menos propanotial.

– Congelar las cebollas unos 10-20 min antes de cortarla con lo que el gas que se desprende será menor.

– Un buen cuchillo afilado y una buena técnica de corte para minimizar los desgarros celulares.

– Y nuestra favorita: utilizar tus gafas de buceo para evitar que el gas resultante de la reacción enzimática llegue a tus ojos.

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Y si no tienes tus gafas de buceo a mano, la digievolución sería utilizar tu casco de Darth Vader.

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Que la fuerza te acompañe en esta ardua tarea pequeño padawan  vulcanovulcano

Curiosidades, Neurociencia

¿Y si tuvieras bacterias en el cerebro… y no fueran malas?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Hasta ahora teníamos la idea de que el cerebro, al igual que el resto del sistema nervioso central, es un sistema inmunoprivilegiado y de difícil acceso para células circulantes de la sangre y organismos patógenos, ya que está recubierto por una capa llamada barrera hematoencefálica que, como su nombre indica actúa como una barrera entre la sangre y el sistema nervioso.

Históricamente se ha considerado que las bacterias son un gran enemigo del sistema nervioso, ya que producen infecciones y enfermedades muy graves, como la encefalitis o la meningitis, que nos pueden llevar a la muerte.

En los últimos 10 años, se ha empezado a hacer un cambio de mentalidad en la investigación en neurociencia, en el que si bien las bacterias que se infiltran al sistema nervioso serían “malas”, porque, como hemos mencionado, son patógenas, habría otras bacterias que podrían estar relacionadas o incluso ser beneficiosas o modificar enfermedades del sistema nervioso, como son la microbiota que forma parte de nuestra flora intestinal. De hecho, esta última afecta a nuestra salud actuando a nivel de diferentes órganos del cuerpo, no sólo del cerebro, sino que controlan nuestro peso, riesgo de padecer ciertas enfermedades, e incluso se han relacionado con depresión y ansiedad. De manera que hay una nueva corriente de investigación en neurociencia que se encarga del estudio de cómo esta microbiota afecta a multitud de enfermedades neurodegenerativas, entre las que se encuentran la esclerosis múltiple, el Parkinson o el Alzheimer.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, la semana pasada se publicó una noticia que va a dar un vuelco al mundo de la neurociencia, y es que, según un estudio que científicos de la Universidad de Alabama mostraron en la Society for Neuroscience (un congreso que ha congregado a más de 8.000 neurocientíficos de todo el mundo) han encontrado pruebas de que ¡hay bacterias viviendo en nuestro cerebro!

En esta imagen de microcopía obtenida por el Dr. Roberts se puede ver cómo hay bacterias  (estructuras ovaladas, algunas de ellas con precipitados negros) a la izquierda de una célula sanguínea (la célula gris oscuro de la derecha).

Este descubrimiento supone un cambio de paradigma, porque implicaría que tenemos una “microbiota” propia del cerebro viviendo dentro de él, incluso dentro de sus células. El estudio es preliminar, y los propios autores no descartan que, al haberse realizado en cerebros de cadáveres, estos podrían haberse contaminado. Sin embargo, la posibilidad de que una población de bacterias residente en el cerebro pudiera influir los procesos cerebrales en condiciones fisiológicas y patológicas ha generado una gran expectación.

El estudio en sí se realizó en 34 cerebros, la mitad provinientes de personas sanas y la mitad de personas que padecían de esquizofrenia. Al analizarlos en detalle se han encontrado con que hay bacterias en cada uno de esos cerebros, y que están distribuidas a lo largo de los cerebros, no sólo en regiones localizadas (lo que sugiere que no se trata de una contaminación).

Al encontrarse con este “descubrimiento” decidieron hacer una prueba con ratones de laboratorio, y lo que encontraron les dejó alucinados: los cerebros de ratones normales (con microbiota en su tracto intestinal ) tenían bacterias en el cerebro, mientras que aquellos que no tenían microbiota en su tubo digestivo no tenían bacterias en el cerebro. Es más, las bacterias que encontraban en el cerebro eran de tres grupos de la microbiota de los ratones normales: Firmicutes, Proteobacteria, y Bacteroidetes.

Este descubrimiento ha hecho que inicien una nueva línea de investigación para descubrir cómo han llegado al cerebro esas bacterias y cuál es su función allí. ¿Serán benignas? ¿Serán patógenas?

¡Os mantendremos informados!

Si queréis ampliar un poco esta información aquí tenéis un link de libre acceso a la noticia publicada en Science: https://www.sciencemag.org/news/2018/11/do-gut-bacteria-make-second-home-our-brains

Curiosidades, Descubrimientos y Tecnología

Espionaje por el móvil: ¿realidad o mito?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Esta semana os vamos a hablar de algo que todos nos hemos planteado alguna vez, y es que… ¿a quién no le ha pasado que mira cosas por internet y luego le bombardean con publicidad sobre ellas? O incluso que tenéis una conversación telefónica sobre un tema y, de repente, te salen sugerencias relacionadas con ese tema en tus búsquedas. O más perturbador aún: habláis con amigos tomando algo sobre un tema con el móvil en la mesa… y la próxima vez que os metéis en google os sale publicidad de eso de lo que habéis estado hablando. ¿Nos estamos volviendo paranoicos o es una realidad que nos espían?

Os tranquilizaremos sobre lo de las búsquedas y la publicidad, ya que, cuando nos metemos en una web, generalmente aceptamos las cookies del sitio (la mayor parte de veces sin leer la política de privacidad). Con este gesto, estamos permitiendo que el sitio aparezca entre nuestros “favoritos” en los anuncios, de manera que esto no se puede considerar espionaje como tal.

Sin embargo, es por este tipo de costumbres que tenemos, el no leer la política de privacidad, cuando nos descargamos un App en el móvil, o cuando usamos un buscador (como Google), que, en ocasiones, podemos sentir vulnerada nuestra privacidad, porque estamos permitiendo a las multinacionales acceder y archivar casi toda nuestra información. Para muestra un botón: Google guarda todas las búsquedas que hagas a través de él, ya sea desde el buscador, o por aplicaciones (tipo google maps, Facebook, YouTube, etc.). De hecho, si soléis usar Google voz o el micrófono en general, deberíais saber que existe una página sobre registro de voz en la que se puede acceder a los audios de todas las búsquedas que hayáis hecho, ya que Google los tiene almacenados. La forma más sencilla de impedir a Google recopilar nuestros audios es desactivar el asistente virtual y nunca utilizar la búsqueda por voz, aunque esto limite las funciones de vuestro dispositivo Android.

¿Os estamos tomando el pelo? La realidad es que no, esta es una práctica legal que hace Google. El motivo de almacenar estos datos, según ellos, es que con ello pueden mejorar sus servicios de reconocimiento de voz.

¡Madre mía! Seguro que a estas alturas del post, más de uno y más de dos de vosotros estáis mirando con recelo a vuestro móvil e incluso algún radical se está pensando tirarlo por la ventana… Ante todo: calma. Y es que, si habéis decidido no restringir la privacidad de vuestras cuentas, aún hay esperanza y podéis acceder a todos estos datos (y borrarlos si lo estimáis oportuno).

¿Cómo?

En myactivity.google.com podéis encontrar desde las últimas búsquedas que habéis hecho, hasta el historial de ubicaciones, información del dispositivo, información sobre “no me interesa”, “me gusta” o “no me gusta”, respuestas a encuestas o comentarios en videos o publicaciones de la comunidad de YouTube, intereses y suscripciones a notificaciones, preferencia de noticias, pedidos… ¡De todo! Y, lo que es peor… ¡¡desde la primera vez que decidisteis usar Google!!

Lo que puede perturbaros un poco más es que, en esta misma web, podéis encontrar información de llamadas y  mensajes o el historial del archivo de datos que hayas creado, descargado y exportado desde Google.

¡Pero aquí viene la buena noticia! Podéis borrar todo el contenido que estiméis oportuno desde esta misma web.

Además, y para que estas situaciones no se repitan, podéis modificar vuestras preferencias de privacidad de todas y cada una de las Apps que tengáis instaladas en vuestro móvil.

¡Así que ya sabéis! ¡Todo tiene solución!

Esto sí que da miedo, y no Halloween 😛

¡Feliz semana!

 

 

Curiosidades, Descubrimientos y Tecnología, Salud y bienestar

¿Padeces el Síndrome del Impostor?

Quizás los siguientes pensamientos te suenen de algo:

  • Piensas que tus éxitos o logros no son merecidos, simplemente se deben al azar, la suerte, o la intervención de otras personas que han podido ayudarte a conseguirlos.
  • No confías en tus propias competencias, dudando de que sean capaces de ayudarte a conseguir tus éxitos.
  • Sientes miedo a que los demás se den cuenta de que eres un “impostor” en el ámbito académico, laboral e incluso personal.
  • Tienes expectativas de fracaso frente a situaciones que ya has superado con éxito.

Si en algún momento estos pensamientos han cruzado tu mente y han arraigado, es posible que padezcas el “Síndrome del Impostor”.

Sigue leyendo “¿Padeces el Síndrome del Impostor?”

Curiosidades

Carmín, ácido carmínico, E-120

Quizá os ha pasado como a mi, o quizá ya lo sabiáis, pero sino, aquí mismo os lo cuento…

¿Alguna vez alguien se planteó de dónde venía el nombre de “carmín”?

El carmín es un color intenso, algo purpúreo, semioscuro, que es específico del pigmento homónimo. Supongo que os sonorá, porque en cosmética, reciben el nombre de “carmín” las pastas rojas y rojizas con que se fabrican los lápices de labios, por ejemplo,  y polvos para el rostro.

El término proviene del latín medieval carminium, del árabe qirmiz (carmesí), y éste del sánscrito krimiga (producido por insectos). Y aquí está lo sorprendente, ése “producido por insectos”.

El ácido carmínico, también conociddo como E-120, es una sustancia química compleja utilizada como colorante rojo extraído principalmente de la cochinilla (Dactylopius coccus) u otros insectos. Como ya hemos dicho, se utiliza como colorante en cosméticos (pintalabios, etc.) pero también como el colorante E-120 en la industria alimenticia para dar un color rojo a los alimentos o a bebidas. Sigue leyendo “Carmín, ácido carmínico, E-120”

Curiosidades, Eventos y Premios

Y tú… ¿Qué has soñado hoy?

¡Feliz comienzo de semana!

Seguramente la mayoría de vosotros ya os hayáis incorporado a vuestra rutina habitual después de un verano genial y estaréis soñanado con que llegue el siguiente 😉

Y justamente es de este proceso onírico de lo que vamos a hablar hoy. Y es que… ¿Qué son los sueños? El proceso por el cual nuestro cerebro es capaz de generar imágenes y sensaciones diferentes mientras estamos dormidos, no es un mecanismo fácil de descifrar. A día de hoy, la ciencia entiende que los sueños son una manera de procesar y almacenar en nuestra memoria lo que nos ha ocurrido durante el día.

Sigue leyendo “Y tú… ¿Qué has soñado hoy?”