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CONCIENCIA

Con la llegada del frío, y de diciembre, cada vez se sienten más cerca las fiestas navideñas. Es una época de reencuentros, pero no sólo eso, esta época cada vez se caracteriza más por la vorágine de compras que conlleva. Compras de todo tipo, tanto materiales, como de comida.

Este post no pretende ser un credo, pero sí una reflexión para intentar consumir de forma más responsable, desde alguno de los miles de puntos de vista. Intentemos aportar nuestro granito de arena.

¿Y qué tendrán que ver las navidades con el medio ambiente?

Pongamos un ejemplo.

Borneo y Sumatra, en Asia, constituyen una de las regiones con más biodiversidad del planeta. Más de 300 000 especies animales han sido encontradas en sus bosques. Actualmente un tercio de las especies de mamíferos de Indonesia están en peligro crítico debido al desarrollo insostenible de los cultivos que están sustituyendo sus hábitats. Estos cultivos de los que hablamos, son en su mayoría de aceite de palma.

Si el ritmo de deforestación continúa, los orangutanes, junto con otras especies, podrían extinguirse en la naturaleza en los próximos 10 años.

El orangután ha llegado a ser el icono de la deforestación de Borneo y Sumatra. Su situación es representativa de otras miles de especies que se ven arrastradas al mismo destino en el sudeste asiático. Entre 1000 y 5000 orangutanes (y esto son muchos orangutanes), mueren cada año como consecuencia de la pérdida de hábitat.

Alrededor de 50 orangutanes son asesinados cada semana debido a la deforestación. Sumado a las muertes directas por inanición, muchas veces sufren tratos crueles, siendo quemados vivos, asesinados con machetes, pistolas y otras armas. En muchos casos las compañías de aceite de palma dan recompensas por los orangutanes ya que son considerados una peste debido a que a menudo destruyen las plantas de palma jóvenes para encontrar comida.

Sigo sin ver la relación con la Navidad…

El aceite de palma en sí mismo no es el problema, (sólo estamos hablando desde un punto de vista medioambiental, quizás otro día entremos a valorar el sanitario), sino que el mayor problema es el modo en que se produce y manufactura.

Algunos de los efectos de esta producción y manufactura los leemos a continuación:

Efectos sobre los ecosistemas. Los bosques vírgenes de Malasia e Indonesia están siendo diezmados a una velocidad alarmante debido al gran aumento en la demanda de aceite de palma. La situación es tan drástica que se estima que el 98% del área forestal de Indonesia será destruída antes del 2022.

Efectos sobre el cambio climático. La deforestación para cultivar aceite de palma contribuye significativamente al cambio climático por emisión de gases de efecto invernadero, debido al drenaje de los suelos ricos en carbono y la quema de rastrojos.

Sin olvidarse de los efectos ya comentados sobre la fauna silvestre.

Nuestro granito de arena viene ahora, cuando está en nuestra mano intentar “romper” la rueda, y salirse un poco del sistema. Está en nuestra mano, por ejemplo, pensar que las navidades pueden ser un buen punto de partida para hacer este esfuerzo. Sabemos que puede ser muy abstracto relacionar ese producto que tenemos en las manos en el supermercado y la destrucción de la naturaleza. Pero es así.

Os invitamos a que en estas fechas intentéis ser más conscientes de lo que compráis, e intentéis evitar los productos que contengan aceite de palma. En algún lugar remoto del planeta, ese pequeño gesto será agradecido. Nosotros mismos lo agradeceremos.

Para reconocer el aceite de palma en las etiquetas, basta con reconocer algunos de sus derivados:

– Nombres del aceite de palma en etiquetas

  • Aceite de palma
  • Aceite de palmiste
  • Grasa vegetal (palma)
  • Sodium Palmitate
  • Palmoleina u Oleina de palma (Palmolein)
  • Manteca de palma

¡Felices fiestas con conciencia!

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Leche con lactosa o sin lactosa

Buenos días concienzud@s, hoy os quiero hablar de la nueva moda que se está imponiendo de tomar leche y otros derivados lácteos sin lactosa.

Si nos fijamos en los anuncios tanto en prensa como en televisión cada vez más marcas nos ofrecen estos productos asegurándonos además que si los tomamos vamos a tener unas digestiones mucho más ligeras y vamos a sentirnos mejor.

La primera pregunta que debemos hacernos para saber si esto es cierto es qué es la lactosa.

leche

La lactosa es un disacárido formado por una molécula de glucosa y otra de galactosa. Es el principal azúcar de la leche, de ahí su nombre, y constituye entre el 4-5% del contenido total dependiendo de la especie animal.

Para absorber este hidrato de carbono necesitamos lactasa que es una enzima producida en la mucosa intestinal que hidroliza o rompe el disacárido en las dos moléculas que lo forman y éstas son absorbidas en las microvellosidades intestinales.

Cuando una persona no produce la suficiente cantidad de esta enzima y es intolerante, la lactosa que no puede ser absorbida en su forma dímera llega al colon donde es fermentada por las bacterias intestinales produciendo entre otros compuestos indeseados ácido y gas que son los responsables de los síntomas asociados a la intolerancia como flatulencias, cólicos, diarreas, dolor abdominal, malestar generalizado…

Los productos que encontramos en el mercado etiquetados como “sin lactosa” en realidad no es que carezcan de este nutriente, sino que en su formulación se ha añadido lactasa, normalmente obtenida de levaduras y hongos como el Aspergillus niger, de tal forma que la lactosa esté correctamente hidrolizada.

¿Tiene algún beneficio en individuos sanos eliminar la lactosa de su dieta?

Ninguno, porque si no hay intolerancia somos capaces de sintetizar nosotros mismos la lactasa no siendo necesaria administrarla de forma exógena. Además, hay una norma que dice que lo que no se utiliza se atrofia, por lo que si eliminamos la lactosa de nuestra dieta a la larga vamos a producir nosotros mismos esa intolerancia.

La European Food Safety Authority (EFSA) publicó un artículo en el 2011 donde concluye que no se puede utilizar la etiqueta “sin lactosa” como una declaración saludable o health claim ya que no está demostrado que en un individuo sano eliminar la lactosa favorezca de alguna forma la digestión.

¿Cómo puedo saber si soy intolerante a la lactosa?

Actualmente se utilizan dos pruebas para diagnosticar esta intolerancia.

            – Prueba de tolerancia a la lactosa: Dos horas después de la ingesta de una carga estandarizada de lactosa se realiza una analítica de sangre, si el nivel de glucosa no ha aumentado es que la lactosa no se está digiriendo correctamente.

            – Prueba del hidrógeno expirado: es un método no invasivo y el más fiable para el diagnóstico de la intolerancia de los hidratos de carbono en general. Se basa en que si el cuerpo no digiere la lactosa, se fermenta en el colon, liberando hidrógeno y otros gases que pueden ser cuantificados en el aire espirado 2 ó 3 horas después de la ingesta de una carga de lactosa estandarizada.

leche_sin

 

Así que ya sabéis concienzud@s, leche sin lactosa sólo en personas diagnosticadas como intolerantes.

Saludos.

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