Descubrimientos y Tecnología, juegos, Neurociencia

Cómo jugar a ser científico

¿Pasas los ratos muertos jugando al Candy Crush? ¿Eres un as en el buscaminas? ¿Coloreas mandalas para desestresarte? Ahora puedes seguir jugando y relajándote a la vez que contribuyes al próximo gran descubrimiento científico.

Te presentamos Mozak, un videojuego gratuito desarrollado por el centro de ciencia del juego en colaboración con el instituto Allen del cerebro. En él, podrás convertirte en un neurocientífico desarrollando modelos de células cerebrales.

En principio parece sencillo, tan sólo debes seguir las intrincadas ramas de cada célula e irlas trazando. No obstante, según vayas avanzando tendrás que ir adivinando a donde lleva cada una y quizás rectificando por el camino. De esta forma ayudaras a comprender la estructura de tu cerebro e irás reconstruyendo las células en 3D que lo conforman!

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Y, por si te quedas con ganas de más, aquí te dejamos el link de otros dos juegos con los que contribuir con el avance científico, Foldit, donde resolviendo puzzles podrás predecir la estructura tridimensional de las proteínas y aportar tu granito de arena al desarrollo de nuevos fármacos o combustibles:

Neo, un juego que saldrá próximamente con el que te sumergirás en fantásticos mundos microscópicos y conseguirás habilidades y objetos especiales que  te permitirán llevar tu traje espacial al próximo nivel:

 

Curiosidades, Neurociencia

Los poderes de Super Mario

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Los videojuegos han invadido la cultura de ocio en gran parte del mundo. Cada semana la gente acumula, en conjunto, un total de 3 billones de horas de juego. Actualmente se estima que un joven habrá jugado de media unas 10.000h al llegar a los 21 años, ¡el doble del tiempo necesario para obtener el título de bachiller!

Ante estas cifras aplastantes, Kühn, Gallinat y colaboradores tuvieron claro que la exposición intensa a esta actividad tenía que tener algún efecto en el cerebro. Pero no fueron los únicos, cada vez hay más evidencias de que jugar regularmente mejora el desempeño de tareas atencionales, perceptuales y ejecutivas, y algunos estudios apoyan la hipótesis de que las habilidades adquiridas pueden ser aplicadas (transferidas) a situaciones del día a día.

No obstante, no todos los estudios obtuvieron estos prometedores resultados y muy pocos observaron también si estas habilidades ocurrían a la par de cambios en la estructura cerebral. Así fue como estos investigadores decidieron ver más de cerca qué ocurría en la cabeza de adolescentes amantes de los videojuegos. ¿Serían Super Mario 64 o el Professor Layton capaces de cambiar de alguna forma el cerebro de estos chavales?

La  primera respuesta que obtuvieron fue.. poco concluyente.. Al comparar mediante resonancia magnética los cerebros de jugadores con los de no jugadores encontraron que diversas estructuras cerebrales, encargadas de funciones como la navegación espacial, la formación de memoria, la planificación estratégica y el control motor (hipocampo, corteza prefrontal y estriado), tenían un volumen mayor en los chicos que habían jugado más horas a lo largo de su vida. Además, los investigadores eran capaces de predecir el volumen en función de la preferencia de los participantes por algún tipo de juego. Es decir, los que se decantaban por juegos de plataforma (Super Mario 64 o Sonic, por ejemplo) o juegos de lógica (Tetris o Professor Layton) tenían un mayor volumen en la sustancia gris (donde se encuentran los cuerpos de las neuronas) en la región del hipocampo. Pero entonces, ¿qué fue antes, el huevo o la gallina? ¿Los chicos preferirían ese tipo de juegos debido a cómo eran sus cerebros o sus cerebros serían así a consecuencia del uso de videojuegos?

resonanciaPara responder a esta pregunta Kühn y Gallinat reclutaron a 48 adultos que no eran jugadores regulares. A la mitad les pidieron que jugaran 30 minutos diarios a Super Mario 64, mientras que la otra mitad (grupo control) no uso ningún tipo de videojuego durante los dos meses que duró el estudio. Al finalizar el entrenamiento encontraron que, en comparación con el grupo control, los jugadores mostraban un incremento en la sustancia gris en el hipocampo y la corteza prefrontal derechos y en el cerebelo y, curiosamente, estos cambios eran más pronunciados cuanto mayor deseo de jugar reportaban los participantes.

Simone Kühn, investigadora sénior del Centro de Psicología del Instituto Max Planck para el Desarrollo Humano, cree que estos resultados prueban que zonas específicas del cerebro humano pueden ser entrenadas mediante el uso de videojuegos, lo que abriría un nuevo abanico de posibilidades terapéuticas para pacientes con desordenes mentales en los que haya regiones cerebrales alteradas o con un tamaño reducido, como la esquizofrenia, el estrés post-traumático o enfermedades neurodegenerativas. Para el psiquiatra Jürgen Gallinat, co-autor del estudio en la Charité Universidad de Medicina ST. Hedwig-Krankenhaus, esta terapia tendría una ventaja indiscutible frente a otras intervenciones médicas y es que muchos pacientes aceptarían encantados los videojuegos. No obstante, hay infinidad de géneros de videojuegos y aún no se conocen los efectos de todos ellos. Por lo pronto, ya está en marcha un tratamiento experimental del estrés post-traumático mediante esta técnica..

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