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Y tú… ¿Qué has soñado hoy?

¡Feliz comienzo de semana!

Seguramente la mayoría de vosotros ya os hayáis incorporado a vuestra rutina habitual después de un verano genial y estaréis soñanado con que llegue el siguiente 😉

Y justamente es de este proceso onírico de lo que vamos a hablar hoy. Y es que… ¿Qué son los sueños? El proceso por el cual nuestro cerebro es capaz de generar imágenes y sensaciones diferentes mientras estamos dormidos, no es un mecanismo fácil de descifrar. A día de hoy, la ciencia entiende que los sueños son una manera de procesar y almacenar en nuestra memoria lo que nos ha ocurrido durante el día.

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Salud y bienestar

¿Sabes dormir?

¡Feliz comienzo de semana concienzud@s!

Seguro que muchos de vosotros habréis aprovechado el cambio de hora para dormir una horita más y recuperar el sueño perdido durante la semana o en las noches locas del fin de semana. En cualquier caso, es bastante común asociar el cambio de hora con dormir una horita más. Y es curioso, porque de hecho solemos usar esa hora “de más” para hacer cualquier otra cosa: ir al gimnasio, leer, hablar con un viejo amigo, salir… Pero no lo asociamos con eso. ¿Por qué? Pues porque queramos verlo o no, queridos amigos, dormir es una parte muy importante de nuestras vidas.

dormir bebeSin embargo, hay muchísima gente que tiene problemas para dormir, ya sea insomnio o que no consiguen un sueño reparador. Hay gente afortunada que puede viajar a cualquier lugar del mundo con un huso horario diferente y adaptarse al momento, pero la mayoría de los mortales, antes o después, sufrimos las consecuencias del trastorno de sueño, ya sea por volver de un viaje (a la ida ninguno tenemos problemas de jet lag), una época especialmente estresante, una película de miedo, el cambio de hora, la luz…

Esto hace que surjan alrededor del sueño un sinfín de industrias que nos dicen cómo debemos dormir, qué colchón usar, cómo orientar la cama de manera que el feng sui sea óptimo para nuestro descanso, qué píldoras o infusiones nos pueden ayudar… De manera que hemos decidido indagar en estudios científicos de investigación en este campo, y hemos encontrado un estudio científico que nos dice cómo y cuándo debemos dormir.

Sí, sí, concienzud@s, el grupo de investigación de George Home en Inglaterra, ha descubierto que para tener un sueño reparador en los meses de invierno hay una hora perfecta para irse a dormir: las 10:37. Además es necesario irse a la cama sin aparatos electrónicos (olvidaos del móvil-despertador y de consultar el whatsapp justo antes de dormir).

Para llegar a esta conclusión han estudiado los hábitos de 1000 personas y han descubierto que no sólo hay que acostarse específicamente a las 10:37 (ni a las 10:36 ni a las 10:38), sino que hay que usar pijamas de algodón, dos almohadas de plumas de ganso y cubrirse con un edredón que tenga la capacidad máxima de aislamiento térmico (para mantener el calor). Además han visto que las personas duermen una media de 40 minutos menos en invierno que en verano, pero parece que muchos lo hacen porque hace tanto frío que les da pereza ponerse el pijama.

Nosotros queremos saber si nosotros tenemos las mismas rutinas, así que esta semana os proponemos un reto y es que respondáis a esta breve encuesta:

Y además os animamos a que comentéis en nuestro blog si tenéis algún truco particular para conciliar el sueño.

¿Dormiremos igual que los ingleses?

Curiosidades

¿Por qué dormimos?

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¿Por qué dormimos?

La pregunta puede parecer sencilla e incluso algo tonta, sin embargo no está del todo claro el motivo y aunque uno pueda pensar que descansar es la solución, podemos poner como ejemplo el corazón y los pulmones, que no dejan de funcionar ni descansan de su actividad.

Nos pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, por lo que el motivo de dormir debe ser extremadamente importante. Muestra de ello es que no podemos evitar dormir, y la privación de sueño conlleva grandes daños para la salud a todos los niveles. Se puede afirmar pues que dormir es tan necesario como comer y beber.

Antes de pasar a experimentos y teorías pensemos un momento en ocurre después de realizar un deporte. Nuestros músculos claman por descansar, especialmente si la actividad ha sido intensa, pero podemos ir a casa tumbarnos en el sofá a ver un película y estaremos descansando los músculos, sin necesidad de dormir. Esto, junto con la musculatura cardiaca y la respiración, nos indica que el sueño no es necesario a nivel corporal, no directamente al menos. Es un requisito mental, es nuestro cerebro el que necesita estar en el sofá un rato descansando y para ello, necesita dormir. Pero incluso durmiendo, nuestro cerebro sigue trabajando y manteniendo funciones corporales.

Pero… ¿es necesario para el cerebro dormir? la respuesta es sí, pero no sabemos muy bien por qué, ni por qué dormir como lo hacemos. Un ejemplo curioso son los delfines, cuya respiración bajo el agua, como es entendible, es algo más complicada que la nuestra. No pueden dormirse sin más, necesitan tener el cerebro más despierto para salir de vez en cuando a por aire. La solución que ha encontrado la evolución para estos animales es dormir por hemisferios, primero duermen uno y luego el otro.

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Como vemos, una pregunta que puede parecer sencilla, lleva a grandes interrogantes, y… ¿Qué mejor forma de resolver interrogantes que investigando?

¿Qué es lo que ocurre que no pueda llevarse acabo despierto? ¿Qué necesidad tiene el cerebro de dormir?. Todas las pistan indican que la clave para solucionar este enigma se encuentra en el cerebro, y principalmente en su estado de sueño,  por este motivo gran parte de la investigación se centra en estudiar la actividad cerebral. Un estudio en profundidad ha sido imposible hasta hace unas décadas, donde la tecnología y los nuevos métodos han permitido a los investigadores ahondar un poco en la superficie del problema.

A nivel evolutivo, mantener un estado donde no se es consciente del entorno, supone un riesgo enorme, ser vulnerable y estar expuesto a los ataques de otros depredadores. Por lo que debe existir una gran razón de peso, o una ventaja evolutiva considerable, para mantener el coste de riesgo que supone dormir.

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En un estudio del año 2000, publicado en Brain Research, los investigadores Terrence Sejnowki y Alain Destexhe, mostraron evidencias de que el sueño nos permite consolidar mejor nuestros recuerdos. Es decir, recuerdos o procesos aprendidos que se encuentran en la memoria a corto plazo pueden convertirse en recuerdos en la memoria a largo plazo con mayor facilidad mientras dormimos.

En concreto el estudio demostró que la información que aprendemos durante el día se consolida, mientras dormimos, a través de cambios en la actividad bioquímica de los canales mediados por calcio en las neuronas piramidales.

Dicho de otra forma, nuestro cerebro necesita descansar para reorganizar la red neuronal, de tal forma que las cosas aprendidas se queden bien fijadas en nuestra maraña de recuerdos. Este proceso necesitaría tiempo y energía, por lo que no podría hacerse mientras el resto de procesos sensoriales está activado, razón por la que necesitaríamos dormir, o lo que es lo mismo, desconectar parcialmente.

Sin embargo, a pesar de ser una razón importante a nivel cognitivo, hay científicos que no están de acuerdo en que sea una razón suficiente como para que nuestros ancestros asumiesen el riesgo de dormir.

El problema es complejo y se ha afrontado desde muchos puntos de vista y diferentes experimentos, como por ejemplo: Un estudio del año 2013, publicado en Journal of Science, mostraba que fluido espinal cerebral se mueve a lo largo del cerebro, limpiando los desechos químicos producidos por la actividad de las células neuronales. (Como ya os contamos en este post hace tiempo)

Este proceso ocurre principalmente mientras dormimos. Por lo que esta teoría sugiere que dormir proporciona una manera de eliminar la basura del cerebro de forma eficiente.

Otra teoría intenta explicar las razones de dormir centrándose en motivos de eficiencia energética. Ya que la actividad cerebral conlleva un gasto enorme para el organismo, dormir permitiría bajar las demandas energéticas del cerebro. En una publicación del año 2008, en PLOS Biology, Emmanual Mignot sustenta que esta teoría se ve firmemente respaldada por la selección natural, ya que un animal podría controlar sus periodos de actividad y demanda energética, ahorrando energía mientras duerme.

No todas las teorías que se barajan hasta ahora son lo suficientes completas como para resolver la gran pregunta y tienen diferentes punto críticos. Por ejemplo en la primera, la consolidación de recuerdos no parece ser motivo suficiente para explicar el riesgo. En la segunda, no se explica porqué la actividad de limpieza no se puede realizar despierto, es más, aunque esta actividad ocurra principalmente mientras dormimos, puede no ser el motivo de dormir, puede que la limpieza se adaptase al sueño y no al revés. Por último, la teoría de ahorro energético se ve comprometida por un gran inconveniente, y es que en la mayoría de las especies, la fase REM del sueño conlleva un aumento de las demandas energéticas del cerebro y no al revés.

Tal como yo lo veo, las teorías no son excluyentes entre sí, puede que todas ellas estén en lo cierto y sea la suma de todos esos motivos la que si merece el riesgo que tomaron nuestros ancestros. Todas ellas nos hacen estar un paso más cerca de responder nuestro enigma con una teoría más general, que sea capaz de explicar todos los resultados anteriores, y los que están por venir gracias al avance de la tecnología.

Quién sabe… puede que cuando nos despertemos de nuestro próximo sueño y ya esté resuelto el misterio de dormir… que tanto nos quita el sueño.

Neurociencia

¿Es el sueño la señora de la limpieza del cerebro?

sleep-garfieldCada noche desde que los seres humanos evolucionamos hemos estado hacienda lo que podría considerarse como un peligroso error. A pesar de la eventual amenaza de ser atacados por un predador y de la pérdida de valioso tiempo para recoger comida, acumular riquezas o incluso tener sexo, nos vamos a dormir. Durante mucho tiempo, los científicos han especulado y discutido sobre el por qué dedicamos un tercio de nuestras vidas a dormir, aunque con pocos datos concretos para sustentar ninguna teoría en particular. Ahora, nuevas evidencias estimulan una hipótesis durante largo tiempo sostenida: durante el sueño, el cerebro se “autolava”.

La mayoría de los fisiólogos coinciden en que el sueño sirve para diferentes propósitos, desde la consolidación de la memoria a la regulación del metabolismo y del sistema inmune. Mientras que los “propósitos centrales” de funciones biológicas tales como respirar y comer son fáciles de entender, no obstante, los científicos nunca se han puesto de acuerdo respecto de un propósito tan original para el sueño. El nuevo estudio, por Maiken Nedergaard y colegas de la Universidad de Rochester en Nueva York, nos provee de lo que Charles Czeisler, un investigador del sueño de la Facultad de Medicina de Harvard en Boston, denomina la “primera evidencia experimental directa al nivel molecular” para lo que podría ser el propósito básico del sueño: lava el cerebro de los subproductos tóxicos del metabolismo.

El nuevo trabajo “encaja con la visión de que el sueño es reparador – de que algo es recuperado o eliminado”, dice David Dinges, un investigador de la Universidad de Pensilvania. Se apoya sobre un reciente descubrimiento de Nedergaards, descrito el pasado verano en la revista Science Translational Medicine, de un entramado de canales microscópicos llenos de fluido que eliminan toxinas del cerebro, tal como el sistema linfático elimina productos metabólicos residuales del resto del cuerpo. En lugar de transportar linfa, este sistema transporta líquido cefalorraquídeo (LCR) con residuos acumulados. Antes del descubrimiento de este “sistema glinfático” (tal como lo ha nominado Nedergaard), el único método conocido del cerebro para eliminar la basura celular era procesarla y reciclarla dentro de las células individuales.

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En el artículo original, el grupo de Nedergaard muestra que la glía, las células no neurales del cerebro, controlan el flujo del LCR a través de canales en sus membranas celulares. “Si eliminamos los canales de las células gliales, el flujo prácticamente se detiene”, dice Nedergaard. Puesto que el transporte de fluido a través de las membranas celulares requiere de un montón de energía, Nedergaard y su equipo tuvieron una corazonada de que el cerebro no sería capaz de lavar el cerebro y procesar la información sensorial al mismo tiempo. Así que decidieron testar si la actividad del sistema glinfático se modificaba a lo largo del sueño. Lulu Xie, primera autora del trabajo, se pasó los siguientes 2 años entrenando a sus ratones para relajarse y dormirse en un microscopio de dos fotones, con el que se puede ver el movimiento de un colorante en el tejido vivo.

Una vez que Xie estaba segura de que los ratones estaban dormidos, de acuerdo con el EEG de su actividad cerebral, inyectaba un colorante verde en el LCR a través de un aparato similar a un catéter en sus cuellos. Después de una media hora, los despertaba tocándoles en la cola e inyectaba un colorante rojo fácilmente distinguible del verde por el microscopio. Monitorizando los movimientos de ambos colorantes a lo largo del cerebro, el equipo se dio cuenta de que grandes cantidades de LCR fluían hacia el cerebro durante el sueño pero no en el estado de vigilia.

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Una comparación del volumen del espacio entre las células nerviosas en el ratón despierto y dormido reveló que los canales gliales que transportan LCR se expanden un 60% en la fase de sueño. El equipo también inyectó proteínas β amiloides marcadas en el cerebro de ratones dormidos y despierto para encontrar que durante el sueño, el LCR aclaraba (eliminaba) esta “suciedad” fuera de la célula dos veces más rápido. Estas proteínas son las que agregan en forma de placas patogénicas en el interior de la célula y se asocian con la enfermedad de Alzheimer.

Muchas enfermedades neurológicas (del Alzheimer al ictus y la demencia) se asocian con perturbaciones del sueño, dice Nedergaard. El estudio sugiere que la falta de sueño puede tener un rol causal por permitir que los subproductos metabólicos se acumulen y dañen el cerebro. “Esto podría abrir un gran debate sobre los trabajadores a turnos que trabajan durante la noche”, predice Nedergaard. “Probablemente desarrollas un daño si no duermes”

Sin embargo, una incognita sigue siendo si la necesidad de eliminar productos de desecho regula activamente el sueño, por ejemplo el hecho de que éstos se acumulen nos adormece. Los investigadores se preguntan cómo estos canales que regulan el flujo de LCR cambian de conformación durante el sueño, y si el aclarado de los residuos mejora de hecho el funcionamiento de las neuronas.

“El sueño probablemente cumple muchas funciones” dice Derk-Jan Dijk, de la Universidad de Surrey en el Reino Unido, “lo mismo que el fin de semana es igualmente útil para comprar, socializar y limpiar la casa”.

Pero ahora que Nedergaard  y cía han identificado este limpiacerebros nocturno en los ratones, Czeisler dice, los científicos pueden investigar si ocurre en todas las especies y hasta qué punto. “Uno podría imaginar que diferentes especies han evolucionado hacia diferentes funciones adicionales del sueño para complementar sus diferentes hábitats,…pero esto ayudará a decidir si existen algunas funciones comunes del sueño entre especies”.

Artículo referido: http://www.sciencemag.org/content/342/6156/373.abstract