Curiosidades, Naturaleza y Biología

Romper el cascarón. ¿Cómo es posible que los dinosauros provengan de… huevos?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

¿A quién no le fascinan o le han fascinado en algún momento de su vida los dinosaurios?

Esos seres majestuosos, prehistóricos y monstruosamente grandes (en su mayoría) en comparación con nosotros los humanos, que despiertan en nosotros un instinto muy primario: entre atracción y curiosidad desmedidas y miedo visceral a coincidir con ellos en el tiempo y en el espacio (salvo que esas circunstancias se den en la “seguridad” de un parque de atracciones, como hemos visto en múltiples películas). Sigue leyendo “Romper el cascarón. ¿Cómo es posible que los dinosauros provengan de… huevos?”

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Curiosidades, Salud y bienestar

¿Por qué roncamos?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

¿A quien no le ha pasado alguna vez que se ha despertado sobresaltado por un ronquido?

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El origen podemos ser nosotros mismos o un compañero de habitación, de vagón de tren o inclusio alguien de una toalla cercana si estamos tumbados bajo el sol en la playa.

Es más… ¿quién no tiene un amigo con el que evita compartir habitación en los viajes grupales, porque sus ronquidos son casi como rugidos de un oso?
Y es que roncar es una actividad muy extendida. Se estima que un 45% de la población ronca de manera ocasional, y un 25% lo hace cada noche. Curiosamente, los hombres roncan el triple que las mujeres (un 75% frente a un 25%).
Sin embargo, el ronquido no es algo exclusivo de los humanos, es un proceso bastante extendido en el reino animal: desde perros hasta patos pasando por elefantes.
Si queréis echar un vistazo a los ronquidos en el reino animal, aquí os dejamos un link: http://www.youtube.com/watch?v=_ubP5zHnlrE

Pero… ¿por qué roncamos? Sigue leyendo “¿Por qué roncamos?”

Curiosidades, Salud y bienestar

¿Por qué crecen más las uñas en verano que en invierno?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Seguramente la mayoría de vosotros ya habéis sufrido en vuestras carnes la llegada del tan esperado frío invernal. Además de los clásicos catarros, gripes, abrigos e incluso bolas de nieve, el frío trae consigo otra serie de cosas de las que es posible que no nos hayamos percatado, como por ejemplo de la que tratamos hoy aquí: las uñas crecen a un ritmo más lento en invierno que en verano.

¿Por qué?

Parémonos un segundo a pensar en las uñas en sí, y es que, si lo pensamos… ¡nacemos con ellas!

En realidad es muy curioso, porque las uñas empiezan a formarse aproximadamente a los 3 meses y medio del desarrollo del bebé, y crecen a una velocidad de 0,55 mm por semana hasta el momento del nacimiento. A partir de ese momento, las uñas de las manos crecen el doble de rápido que las uñas de los pies (la media está en 3 mm al mes para las uñas de las manos y 1,5 mm para las de los pies).

¿Por qué? Pues esta diferencia es debida a que las uñas de las manos están más expuestas y sufren más agresiones que las de los pies, de manera que fisiológicamente “necesitamos” que el recambio sea más rápido.

Pero volvamos al tema que nos ocupa: ¿por qué crecen más rápido en verano?

Pues hay varios factores que influyen, desde la exposición al sol hasta la temperatura. En verano, por lo general, nuestra exposición al sol es mayor, de manera que la cantidad de vitamina D que sintetiza nuestro cuerpo es mayor, lo cual repercute positivamente en la producción de queratina por nuestro cuerpo.

Además, la temperatura ambiente afecta a nuestra circulación sanguínea, en verano va más deprisa para disipar el calor, y en invierno se ralentiza para mantenerlo, de manera que la velocidad a la que llegan los nutrientes y oxígeno  de la sangre a las uñas se reduce, disminuyendo la velocidad a la que crecen las uñas durante el invierno.

Un dato curioso, que os animamos a comprobar, es que las uñas de la mano dominante crecen más rápido que las de la mano opuesta, en ambas estaciones.

Curioso… ¿verdad? ¡Feliz semana!

Curiosidades

¿Por qué dormimos?

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¿Por qué dormimos?

La pregunta puede parecer sencilla e incluso algo tonta, sin embargo no está del todo claro el motivo y aunque uno pueda pensar que descansar es la solución, podemos poner como ejemplo el corazón y los pulmones, que no dejan de funcionar ni descansan de su actividad.

Nos pasamos un tercio de nuestras vidas durmiendo, por lo que el motivo de dormir debe ser extremadamente importante. Muestra de ello es que no podemos evitar dormir, y la privación de sueño conlleva grandes daños para la salud a todos los niveles. Se puede afirmar pues que dormir es tan necesario como comer y beber.

Antes de pasar a experimentos y teorías pensemos un momento en ocurre después de realizar un deporte. Nuestros músculos claman por descansar, especialmente si la actividad ha sido intensa, pero podemos ir a casa tumbarnos en el sofá a ver un película y estaremos descansando los músculos, sin necesidad de dormir. Esto, junto con la musculatura cardiaca y la respiración, nos indica que el sueño no es necesario a nivel corporal, no directamente al menos. Es un requisito mental, es nuestro cerebro el que necesita estar en el sofá un rato descansando y para ello, necesita dormir. Pero incluso durmiendo, nuestro cerebro sigue trabajando y manteniendo funciones corporales.

Pero… ¿es necesario para el cerebro dormir? la respuesta es sí, pero no sabemos muy bien por qué, ni por qué dormir como lo hacemos. Un ejemplo curioso son los delfines, cuya respiración bajo el agua, como es entendible, es algo más complicada que la nuestra. No pueden dormirse sin más, necesitan tener el cerebro más despierto para salir de vez en cuando a por aire. La solución que ha encontrado la evolución para estos animales es dormir por hemisferios, primero duermen uno y luego el otro.

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Como vemos, una pregunta que puede parecer sencilla, lleva a grandes interrogantes, y… ¿Qué mejor forma de resolver interrogantes que investigando?

¿Qué es lo que ocurre que no pueda llevarse acabo despierto? ¿Qué necesidad tiene el cerebro de dormir?. Todas las pistan indican que la clave para solucionar este enigma se encuentra en el cerebro, y principalmente en su estado de sueño,  por este motivo gran parte de la investigación se centra en estudiar la actividad cerebral. Un estudio en profundidad ha sido imposible hasta hace unas décadas, donde la tecnología y los nuevos métodos han permitido a los investigadores ahondar un poco en la superficie del problema.

A nivel evolutivo, mantener un estado donde no se es consciente del entorno, supone un riesgo enorme, ser vulnerable y estar expuesto a los ataques de otros depredadores. Por lo que debe existir una gran razón de peso, o una ventaja evolutiva considerable, para mantener el coste de riesgo que supone dormir.

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En un estudio del año 2000, publicado en Brain Research, los investigadores Terrence Sejnowki y Alain Destexhe, mostraron evidencias de que el sueño nos permite consolidar mejor nuestros recuerdos. Es decir, recuerdos o procesos aprendidos que se encuentran en la memoria a corto plazo pueden convertirse en recuerdos en la memoria a largo plazo con mayor facilidad mientras dormimos.

En concreto el estudio demostró que la información que aprendemos durante el día se consolida, mientras dormimos, a través de cambios en la actividad bioquímica de los canales mediados por calcio en las neuronas piramidales.

Dicho de otra forma, nuestro cerebro necesita descansar para reorganizar la red neuronal, de tal forma que las cosas aprendidas se queden bien fijadas en nuestra maraña de recuerdos. Este proceso necesitaría tiempo y energía, por lo que no podría hacerse mientras el resto de procesos sensoriales está activado, razón por la que necesitaríamos dormir, o lo que es lo mismo, desconectar parcialmente.

Sin embargo, a pesar de ser una razón importante a nivel cognitivo, hay científicos que no están de acuerdo en que sea una razón suficiente como para que nuestros ancestros asumiesen el riesgo de dormir.

El problema es complejo y se ha afrontado desde muchos puntos de vista y diferentes experimentos, como por ejemplo: Un estudio del año 2013, publicado en Journal of Science, mostraba que fluido espinal cerebral se mueve a lo largo del cerebro, limpiando los desechos químicos producidos por la actividad de las células neuronales. (Como ya os contamos en este post hace tiempo)

Este proceso ocurre principalmente mientras dormimos. Por lo que esta teoría sugiere que dormir proporciona una manera de eliminar la basura del cerebro de forma eficiente.

Otra teoría intenta explicar las razones de dormir centrándose en motivos de eficiencia energética. Ya que la actividad cerebral conlleva un gasto enorme para el organismo, dormir permitiría bajar las demandas energéticas del cerebro. En una publicación del año 2008, en PLOS Biology, Emmanual Mignot sustenta que esta teoría se ve firmemente respaldada por la selección natural, ya que un animal podría controlar sus periodos de actividad y demanda energética, ahorrando energía mientras duerme.

No todas las teorías que se barajan hasta ahora son lo suficientes completas como para resolver la gran pregunta y tienen diferentes punto críticos. Por ejemplo en la primera, la consolidación de recuerdos no parece ser motivo suficiente para explicar el riesgo. En la segunda, no se explica porqué la actividad de limpieza no se puede realizar despierto, es más, aunque esta actividad ocurra principalmente mientras dormimos, puede no ser el motivo de dormir, puede que la limpieza se adaptase al sueño y no al revés. Por último, la teoría de ahorro energético se ve comprometida por un gran inconveniente, y es que en la mayoría de las especies, la fase REM del sueño conlleva un aumento de las demandas energéticas del cerebro y no al revés.

Tal como yo lo veo, las teorías no son excluyentes entre sí, puede que todas ellas estén en lo cierto y sea la suma de todos esos motivos la que si merece el riesgo que tomaron nuestros ancestros. Todas ellas nos hacen estar un paso más cerca de responder nuestro enigma con una teoría más general, que sea capaz de explicar todos los resultados anteriores, y los que están por venir gracias al avance de la tecnología.

Quién sabe… puede que cuando nos despertemos de nuestro próximo sueño y ya esté resuelto el misterio de dormir… que tanto nos quita el sueño.