Descubrimientos y Tecnología

Terapias contra el cáncer que van al meollo del asunto

¡Feliz comienzo de semana ConcienzudXs!

Seguramente muchos de vosotros leeríais la semana pasada una noticia muy prometedora en lo que se refiere a la terapia contra el cáncer, y es que un grupo de investigación del Vall d’Hebrón, en concreto el de la Dra. Laura Soucek, publicó un artículo científico con unos resultados pre-clínicos muy prometedores después de tratar tumores de pulmón en ratones con un fármaco que se llama Omomyc, que inhibe el oncogen MYC.

¿Qué es lo que aporta este fármaco que no aporten ya otros?

Bueno, pues lo novedoso de este fármaco es que actúa directamente sobre el oncogen. Para aquellos que os hayáis quedado igual que estabais, MYC es un factor de transcripción que está presente en todas las células de nuestro organismo, y regula de alguna manera (potenciando o inhibiendo) el funcionamiento de casi una cuarta parte del total de nuestros genes. Es crucial en los tumores porque está implicado en los procesos de multiplicación de las células, que son clave para la renovación de los tejidos y el crecimiento del organismo. Por esto mismo, un mal funcionamiento del oncogen MYC está implicado en la malignización y potencial invasividad de muchos tumores diferentes, pero hasta ahora se consideraba que una terapia contra esta proteína podía tener un elevado riesgo de generar efectos secundarios importantes, ya que, como hemos dicho, está implicado también en el funcionamiento y supervivencia normal de todas nuestras células.

Sin embargo, lo que este grupo ha encontrado ha dejado boquiabierta a la comunidad científica, y es que al parecer, MYC facilita el ciclo de multiplicación de las células, pero NO ES IMPRESCINDIBLE. En las células normales lo único que pasa es que la división es más lenta, pero al final se produce, con lo que siguen viviendo. Por el contrario, la supervivencia de las células tumorales, al tener alterada la actividad de MYC, sí que depende de este oncogen, con lo que mueren si se tratan con Omomyc.

Otra dificultad de hacer terapias contra MYC es que este factor se encuentra en el núcleo de las células, pero estudios previos de la primera autora del artículo, Marie-Eve Beaulieu, demostraban que el fármaco puede penetrar hasta el núcleo de las células tumorales tanto en ensayos in vitro como in vivo.

 

 

En esta imagen se puede ver cómo el fármaco administrado intranasalmente llega perfectamente a los pulmones del ratón.

 

Lo impactante de este descubrimiento es que los autores demuestran que el tratamiento con Omomyc es efectivo en varios modelos animales de cáncer, tanto si se administra por vía intranasal como intravenosa, y si se administra tanto solo como en combinación con quimioterapia (en modelos animales de cáncer de pulmón), lo que abre la posibilidad de desarrollar ensayos clínicos con esta terapia. Además, los efectos secundarios que produce en ratones son leves, tolerables y reversibles, lo que ha animado a la industria farmacéutica a realizar el primer ensayo clínico en este hospital a finales de 2020.

¡Desde luego son buenas noticias! ¡Os mantendremos informados! 😉

Para aquellos que queráis echar un vistazo más a fondo al artículo, os dejamos el link: DOI: 10.1126/scitranslmed.aar5012

 

 

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Descubrimientos y Tecnología, Naturaleza y Biología

El revuelo de las mitocondrias: ¿tenemos o no un 50% de ADN de cada progenitor?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Seguramente muchos de vosotros leyerais una noticia la semana pasada que hablaba de que se habían documentado 17 casos inéditos de herencia de ADN mitocondrial paterno, y algunos os estaréis preguntando: ¿a qué viene tanto revuelo?

Empezaremos por el principio 😉

¿De dónde vienen los seres humanos?

Centrándonos en el aspecto más simple biológicamente hablando: de la unión entre un espermatozoide y un óvulo.

Como podéis ver en la imagen, son dos células muy diferentes. En principio el proceso es sencillo, el espermatozoide que llega primero al óvulo gracias a que es más rápido, o a que se ha acercado al óvulo en en momento óptimo, atraviesa la corona con su cabeza y se desprende del segmento intermedio (esa parte engrosada que está entre la cabeza y la cola) y es en este momento cuando se considera que ambos gametos se han fusionado, combinando sus genomas para crear un nuevo individuo. La cosa es que este nuevo individuo no tiene un 50% de ADN materno y un 50% de ADN paterno. ¿Por qué? Pues por las mitocondrias.

Las mitocondrias, son los orgánulos encargados de dar energía a las células, y además de tener una forma muy característica y muchas particularidades, una de las cosas más exclusivas que tienen es que contienen un complemento propio de ADN, diferente al que se encuentra en el núcleo celular.

Estos orgánulos se encuentran en el segmento intermedio de los espermatozoides, para dar un rápido aporte energético a la cola y que se mueva a más velocidad, mientras que en los óvulos se encuentran en el citoplasma. Como os acabamos de decir, al introducirse la cabeza del espermatozoide en el óvulo, se pierde el segmento intermedio, de manera que las mitocondrias que va a tener el nuevo individuo se heredan por vía materna. Esto ha sido un dogma en biología y antropología, hasta el punto que se puede seguir la genealogía de las diferentes poblaciones en función de su ADN mitocondrial, y saber de qué ancestro (tatara-tatara-tatara-…-abuela) común provienen (si os interesa el tema, hay un libro superinteresante que se llama “Las siete hijas de Eva” de Bryan Sykes 😉 ).

Hay dos explicaciones biológicas justificar la eliminación de las mitocondrias paternas. La primera teoría es que la destrucción de las mitocondrias del espermatozoide puede ser una adaptación evolutiva para coordinar mejor el ADN mitocondrial y el nuclear, y que esta eliminación se produce por genes que se encuentran en el núcleo de la célula. La segunda es que, como los espermatozoides tienen una tasa mayor de mutaciones en su ADN mitocondrial, al eliminarlas el organismo nuevo tiene más probabilidades de tener unas mitocondrias sanas y sin mutaciones.

El revuelo surge a raíz de una publicación del Dr. Taosheng Huang en la prestigiosa revista PNAS la semana pasada. En ella explicaba cómo al mandar a secuenciar el ADN mitocondrial de un niño para intentar establecer un diagnóstico de una enfermedad que parecía de origen mitocondrial, no había encontrado ninguna de las 37 mutaciones descritas que aparecen en el ADN de estos orgánulos. Y para su sorpresa, las mitocondrias de este niño no sólo no portaban ninguna de estas mutaciones, sino que había dos tipos de mitocondrias con genomas diferentes. Tras validar sus resultados con un análisis externo, llegó a la conclusión de que su madre había heredado algunas mitocondrias paternas, además de las habituales por línea femenina.

El fenómeno de tener mitocondrias con ADN de distintos tipos en la misma célula no es algo nuevo, en biología se conoce como heteroplasmia. En general, se considera que las heteroplasmias aparecen por la acumulación de errores durante la replicación celular o por daños oxidativos generados por la acumulación radicales libres que se producen durante la respiración celular. Generalmente, las heteroplasmias se asocian con enfermedades mitocondriales y con envejecimiento celular acelerado.

Lo novedoso de este caso es que el material genético que encuentran en las mitocondrias del niño es tanto materno como paterno, y que esta herencia mitocondrial biparental muy probablemente se deba a la mutación de un gen del núcleo de la célula. Como hemos dicho antes, estos genes coordinan el proceso de destrucción de los componentes celulares del segmento intermedio del espermatozoide, y sería un fallo en este proceso lo que permitiría que las mitocondrias del padre sobrevivieran. Otro dato impactante del estudio es que los autores estiman que 1 de cada 5000 bebés podría tener ADN mitocondrial de ambos progenitores.

Si bien no podemos perder de vista que esta incidencia es una estimación, y el caso no deja de ser algo “extraordinario”, este estudio abre un campo de investigación muy interesante, en el que lo primero sería identificar qué gen del núcleo es el que permite que se produzca este proceso. Esto podría ser de gran utilidad para aquellas parejas que quieren tener hijos en la que la madre tiene diagnosticada una enfermedad mitocondrial. Si se identificara este gen, podría conseguirse que el hijo heredara las mitocondrias del padre y así fuera un bebé sano, sin tener que recurrir a una donante de mitocondrias para garantizar la salud del bebé (que es la única opción hoy en día).

¿Qué os parece?

 

Curiosidades, Neurociencia

¿Y si tuvieras bacterias en el cerebro… y no fueran malas?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Hasta ahora teníamos la idea de que el cerebro, al igual que el resto del sistema nervioso central, es un sistema inmunoprivilegiado y de difícil acceso para células circulantes de la sangre y organismos patógenos, ya que está recubierto por una capa llamada barrera hematoencefálica que, como su nombre indica actúa como una barrera entre la sangre y el sistema nervioso.

Históricamente se ha considerado que las bacterias son un gran enemigo del sistema nervioso, ya que producen infecciones y enfermedades muy graves, como la encefalitis o la meningitis, que nos pueden llevar a la muerte.

En los últimos 10 años, se ha empezado a hacer un cambio de mentalidad en la investigación en neurociencia, en el que si bien las bacterias que se infiltran al sistema nervioso serían “malas”, porque, como hemos mencionado, son patógenas, habría otras bacterias que podrían estar relacionadas o incluso ser beneficiosas o modificar enfermedades del sistema nervioso, como son la microbiota que forma parte de nuestra flora intestinal. De hecho, esta última afecta a nuestra salud actuando a nivel de diferentes órganos del cuerpo, no sólo del cerebro, sino que controlan nuestro peso, riesgo de padecer ciertas enfermedades, e incluso se han relacionado con depresión y ansiedad. De manera que hay una nueva corriente de investigación en neurociencia que se encarga del estudio de cómo esta microbiota afecta a multitud de enfermedades neurodegenerativas, entre las que se encuentran la esclerosis múltiple, el Parkinson o el Alzheimer.

Sin embargo, y contra todo pronóstico, la semana pasada se publicó una noticia que va a dar un vuelco al mundo de la neurociencia, y es que, según un estudio que científicos de la Universidad de Alabama mostraron en la Society for Neuroscience (un congreso que ha congregado a más de 8.000 neurocientíficos de todo el mundo) han encontrado pruebas de que ¡hay bacterias viviendo en nuestro cerebro!

En esta imagen de microcopía obtenida por el Dr. Roberts se puede ver cómo hay bacterias  (estructuras ovaladas, algunas de ellas con precipitados negros) a la izquierda de una célula sanguínea (la célula gris oscuro de la derecha).

Este descubrimiento supone un cambio de paradigma, porque implicaría que tenemos una “microbiota” propia del cerebro viviendo dentro de él, incluso dentro de sus células. El estudio es preliminar, y los propios autores no descartan que, al haberse realizado en cerebros de cadáveres, estos podrían haberse contaminado. Sin embargo, la posibilidad de que una población de bacterias residente en el cerebro pudiera influir los procesos cerebrales en condiciones fisiológicas y patológicas ha generado una gran expectación.

El estudio en sí se realizó en 34 cerebros, la mitad provinientes de personas sanas y la mitad de personas que padecían de esquizofrenia. Al analizarlos en detalle se han encontrado con que hay bacterias en cada uno de esos cerebros, y que están distribuidas a lo largo de los cerebros, no sólo en regiones localizadas (lo que sugiere que no se trata de una contaminación).

Al encontrarse con este “descubrimiento” decidieron hacer una prueba con ratones de laboratorio, y lo que encontraron les dejó alucinados: los cerebros de ratones normales (con microbiota en su tracto intestinal ) tenían bacterias en el cerebro, mientras que aquellos que no tenían microbiota en su tubo digestivo no tenían bacterias en el cerebro. Es más, las bacterias que encontraban en el cerebro eran de tres grupos de la microbiota de los ratones normales: Firmicutes, Proteobacteria, y Bacteroidetes.

Este descubrimiento ha hecho que inicien una nueva línea de investigación para descubrir cómo han llegado al cerebro esas bacterias y cuál es su función allí. ¿Serán benignas? ¿Serán patógenas?

¡Os mantendremos informados!

Si queréis ampliar un poco esta información aquí tenéis un link de libre acceso a la noticia publicada en Science: https://www.sciencemag.org/news/2018/11/do-gut-bacteria-make-second-home-our-brains

Salud y bienestar

¿Sabes dormir?

¡Feliz comienzo de semana concienzud@s!

Seguro que muchos de vosotros habréis aprovechado el cambio de hora para dormir una horita más y recuperar el sueño perdido durante la semana o en las noches locas del fin de semana. En cualquier caso, es bastante común asociar el cambio de hora con dormir una horita más. Y es curioso, porque de hecho solemos usar esa hora “de más” para hacer cualquier otra cosa: ir al gimnasio, leer, hablar con un viejo amigo, salir… Pero no lo asociamos con eso. ¿Por qué? Pues porque queramos verlo o no, queridos amigos, dormir es una parte muy importante de nuestras vidas.

dormir bebeSin embargo, hay muchísima gente que tiene problemas para dormir, ya sea insomnio o que no consiguen un sueño reparador. Hay gente afortunada que puede viajar a cualquier lugar del mundo con un huso horario diferente y adaptarse al momento, pero la mayoría de los mortales, antes o después, sufrimos las consecuencias del trastorno de sueño, ya sea por volver de un viaje (a la ida ninguno tenemos problemas de jet lag), una época especialmente estresante, una película de miedo, el cambio de hora, la luz…

Esto hace que surjan alrededor del sueño un sinfín de industrias que nos dicen cómo debemos dormir, qué colchón usar, cómo orientar la cama de manera que el feng sui sea óptimo para nuestro descanso, qué píldoras o infusiones nos pueden ayudar… De manera que hemos decidido indagar en estudios científicos de investigación en este campo, y hemos encontrado un estudio científico que nos dice cómo y cuándo debemos dormir.

Sí, sí, concienzud@s, el grupo de investigación de George Home en Inglaterra, ha descubierto que para tener un sueño reparador en los meses de invierno hay una hora perfecta para irse a dormir: las 10:37. Además es necesario irse a la cama sin aparatos electrónicos (olvidaos del móvil-despertador y de consultar el whatsapp justo antes de dormir).

Para llegar a esta conclusión han estudiado los hábitos de 1000 personas y han descubierto que no sólo hay que acostarse específicamente a las 10:37 (ni a las 10:36 ni a las 10:38), sino que hay que usar pijamas de algodón, dos almohadas de plumas de ganso y cubrirse con un edredón que tenga la capacidad máxima de aislamiento térmico (para mantener el calor). Además han visto que las personas duermen una media de 40 minutos menos en invierno que en verano, pero parece que muchos lo hacen porque hace tanto frío que les da pereza ponerse el pijama.

Nosotros queremos saber si nosotros tenemos las mismas rutinas, así que esta semana os proponemos un reto y es que respondáis a esta breve encuesta:

Y además os animamos a que comentéis en nuestro blog si tenéis algún truco particular para conciliar el sueño.

¿Dormiremos igual que los ingleses?

Curiosidades

¡Café para todos!

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¡Buenos días Concienzudos!


Hoy vamos a tratar de aprender algo nuevo sobre eso que te acabas de tomar hace un par de horas, eso que te ayuda a levantarte de la cama, eso que te da energías para estudiar, o eso que te quita parte de la resaca, el café.

                Explicaré a grandes rasgos esta bebida obtenida de los granos de café. Lo primero que se nos viene a la cabeza es ese sabor especial que tiene, además de que es una bebida de consumo masivo, y nunca queda del todo aclarado cuánto debemos tomar, si es mejor solo o con leche… Ahora bien, ¿Cómo nos afecta? Este hecho se debe a que el café, al igual que el té o la guaraná, contiene en mayor o menor medida un alcaloide llamado cafeína. Este alcaloide es un estimulante metabólico y del sistema nervioso central, de esta forma, se incrementa nuestro estado de alerta. Principalmente el mecanismo de acción es de antagonista no selectivo del receptor de adenosina. Y ahora en cristiano, la cafeína evita que nuestro cuerpo reciba señales de cansancio, por decirlo de otro modo. Como antes he puesto “no selectivo”, implica que tiene otra serie de funciones, ya que afecta en más ciclos bioquímicos que el de la adenosina. Por ello se puede decir que la cafeína tiene “efectos secundarios” que os sonarán a todos; incremento de jugos gástricos (ardor estomacal), broncodilatación (respiramos mejor), cronotropismo e inotropismo positivo (nos late el corazón más rápido y más fuerte), es diurético (ganas de orinar) y también aumenta el peristaltismo (vas más al baño de aguas mayores),  así como muchas más funciones demostradas o en proceso de demostrarse científicamente, siendo las más sonadas, la protección frente a la aparición de la enfermedad de Alzheimer o de Diabetes tipo II. También hay que destacar los contras de esta sustancia, que se suelen asociar a su exceso de consumo, como puede ser insomnio, taquicardia, nerviosismo… y lo peor de todo… ¡a largo plazo se te quedan los dientes amarillos! Teniendo en cuenta estos efectos, es normal que se hable de este alcaloide como droga psicoactiva, aunque este término implica cierta controversia, puesto que genera una gran dependencia, pero no una adicción, tal y como se entiende por las sustancias de abuso.

                Esto es todo amigos, espero que os haya gustado y os animo a preguntar cualquier cosa que se os ocurra sobre esta bebida, como… ¿Por qué no es del todo recomendable en niños? ¿Por qué genera dependencia y si no lo tomo un día me duele la cabeza? Yo mientras tanto estaré tomándome un delicioso capuchino con tres de azúcar ¡hasta la próxima!