Descubrimientos y Tecnología

Los diez mejores descubrimientos accidentales

Por norma general, la ciencia sigue unas reglas estrictas de reflexión, búsqueda bibliográfica, planteamiento de hipótesis y desarrollo con el fin llegar a una conclusión que pueda ser contrastada por cualquier otro experimentador. Sin embargo, no todos los descubrimientos científicos siguen este patrón. A veces, el azar juega poderosas bazas que, afortunadamente, también ha contribuido a cambiar nuestro día a día.

¿Quieres ver algunos ejemplos de estos descubrimientos accidentales?

bacterias

  1. La penicilina

Es uno de los casos más populares de descubrimiento científico “accidental”. El relato suele centrarse en un científico descuidado llamado Alexander Fleming que, en 1928, se dejaría una placa de bacterias abierta encima de su mesa del laboratorio y se iría de vacaciones. A su regreso, encontraría la placa llena de moho y, lo que es más importante, descubriría que dicho moho – Penicillium – había matado a las bacterias. Lo que la historia no suele recordar es que Fleming llevaba años dirigiendo una investigación para encontrar agentes antimicrobianos, pero tenía enormes dificultades para purificarlos, y sería este “accidente” el que permitiría que se realizasen investigaciones posteriores para conseguir la penicilina. La ciencia nunca es trabajo de una sola persona.

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Naturaleza y Biología

Plantas vigilantes

Es muy probable que muchos de vosotros tengáis alguna plantita en casa. Además del componente estético, tener vegetación en el interior de los edificios puede resultar beneficioso, ya que las plantas metabolizan el dióxido de carbono resultante de la respiración humana y aumentan la concentración de oxígeno. Sin embargo, como nos cuentan Stewart y colaboradores en un artículo publicado recientemente en la revista Science, las plantas podrían hacer mucho más por nosotros

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Física, Química y Astronomía

CONTINENTES, EXOPLANETAS… ¿QUÉ MÁS SE PUEDE PEDIR?

¡Feliz comienzo de semana concienzudXs!

Todos tenemos un pequeño explorador en nuestro interior, y es por esto que la semana pasada fue ¡sencillamente fascinante!

¡¡No sólo hemos descubierto un nuevo continente, sino que también hemos encontrado un sistema de exoplanetas!!

zelandia

Los humanos nos tenemos por los seres vivos más inteligentes del planeta Tierra, pero, si tan listos somos, ¿cómo es posible que un CONTINENTE haya pasado desapercibido a nuestros ojos? ¡Con un área de nada menos que 4,9 millones de kilómetros! Hay que decir como defensa de nuestra especie que este continente está cubierto en su mayor parte por el océano, y que tan sólo tenemos a la vista el 6% de su territorio: Nueva Zelanda y Nueva Caledonia. Después de 20 años de investigaciones científicos del centro neozelandés GNS Science han publicado el descubrimiento de Zelandia (Zealandia en inglés), en la revista de la Sociedad Geológica de América (GSA). Al parecer, Zelandia es un continente porque tiene la elevación necesaria sobre la zona circundante, tiene una geología que lo distingue de otros continentes, un área bien definida y una corteza más gruesa que el suelo oceánico normal. Según este grupo, Zelandia se formó después de la desintegración del supercontinente Gondwana, hace unos 30 millones de años. El investigador principal del descubrimiento, Nick Mortimer, defiende que la importancia de Zelandia va más allá de añadir un nombre a la lista de continentes. “Es el continente más fino y más pequeño que se ha encontrado, y el hecho de que esté tan sumergido pero no fragmentado lo hace útil para explorar la cohesión y desintegración de la corteza continental”, declaró. Mortimer también explicó que Zelandia proporciona un nuevo contexto de “una tierra que se hizo más pequeña y se hundió bajo las olas” para los estudios de biología evolutiva, que pueden explicar los orígenes de la flora y fauna endémicas de Nueva Zelanda y Nueva Caledonia.

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Apenas 24 horas después de esta noticia, la NASA nos hizo conocedores de otro gran descubrimiento: el primer sistema conocido de siete planetas del tamaño de la Tierra alrededor de una sola estrella (Trappist-1). Este descubrimiento establece un nuevo record en el mayor número de planetas en zonas habitables que se encuentran alrededor de una estrella fuera de nuestro sistema solar. De hecho, la noticia tuvo tal repercusión que tuvo un doodle propio 🙂

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Lo impactante de este descubrimiento es que los científicos de la NASA afirmaron que encontrar un planeta como la Tierra es ahora una mera cuestión de tiempo, porque los siete planetas podrían tener agua líquida en unas condiciones atmosféricas adecuadas, aunque hay tres de ellos que son mejores candidatos para habitarlos potencialmente debido a la distancia a la que se encuentran de su sol. En comparación con nuestro sistema solar, los planetas de Trappist-1 están más juntos entre ellos y más pegados a su sol, para que os hagáis una idea, el planeta más alejado de Trappist-1 está a un décimo de la distancia entre nuestro sol y Mercurio. De hecho, el astrobiólogo español José Caballero afirmó la semana pasada que estos planetas están tan cerca unos de otros que sería posible observar los accidentes geográficos del planeta de al lado a simple vista.

Una gran duda que se cierne ahora sobre los exoplanetas es si tienen  una atmósfera que posibilite la existencia de vida. Esta envoltura de gases es imprescindible para generar efecto invernadero, hacer que las temperaturas que llegan a la superficie del planeta sean más moderadas, permitiendo que el agua esté en estado líquido, y forma un escudo para las radiaciones ultravioleta que emite el sol.

Además de la composición de gases, para determinar si hay vida la cuestión fundamental es si los planetas han conservado algo del agua que contenían cuando se formaron hace 500 millones de años. Sin embargo, es importante tener en cuenta que en el caso de haber vida en estos exoplanetas, sería muy diferente a la que conocemos en la Tierra, porque… ¡La luz de Trappist-1 es infrarroja! De manera que, por ejemplo, en el caso de que los habitantes de estos planetas tuvieran ojos, tendrían que ver en el espectro infrarrojo, las hojas de los árboles tendrían que estar adaptadas para hacer la fotosíntesis con fotones de muy baja energía.

Otro factor a tener en cuenta es que es probable que los exoplanetas no giren sobre sí mismos, de manera que siempre darían la misma cara hacia el sol y tendrían la otra en una noche continua. Esto haría que las diferencias de temperatura fueran brutales, y habría fuertes corrientes de aire de la cara soleada a la oscura.

Para estudiar la composición de los gases y agua de los planetas potencialmente habitables se lanzará en otoño de 2018 el telescopio espacial James Webb, que determinará las concentraciones de agua, metano, ozono y oxígeno.

Esperaremos ansiosos las noticias acerca de estos exoplanetas, ya que están relativamente “cerca” de la Tierra, a tan sólo 40 años luz de la constelación de Acuario. Sin embargo, tendremos que esperar a nuevas mejoras en la tecnología para poder visitarlos, ya que, con las tecnologías actuales, tardaríamos 300.000años en recorrer la distancia que nos separa.

¿Qué nos deparará esta semana? ¿Una nueva especie?

¡Os mantendremos informados!