Curiosidades

Hans, el caballo más listo


A veces, estudiar el comportamiento animal puede ser una tarea difícil, ya que los humanos tenemos tendencia a atribuir características humanas (o características que se supone que pertenecen solo a los humanos) a los animales y a los seres no vivos. Este “fallo” se conoce como antropomorfismo. Esto es especialmente prevalente sobre todo a la hora de atribuir emociones humanas y sentimientos a los animales.

El investigador del comportamiento animal debe ser consciente de esto y tener mucho cuidado de no interpretar automáticamente el comportamiento animal en términos de nuestras experiencias humanas, ya que el antropomorfismo puede dar lugar a hipótesis incorrectas o difíciles de probar y puede llevar a conclusiones erróneas.

Un buen ejemplo es el de Clever Hans.

El inteligente Hans era un caballo, que junto con su propietario, el profesor de matemáticas alemán Wilhelm von Osten, realizó una gira por Alemania entre 1902 y 1908 mostrando la asombrosa habilidad matemática que tenía su caballo.

Por ejemplo, von Osten preguntaba cuál era la suma de 3 + 5 y Clever Hans levantaba su pezuña chocándola contra el suelo un total de 8 veces. Su espectáculo se hizo bastante famoso y en 1907 la junta de educación alemana decidió investigar este fenómeno. El encargado de tal investigación fue el biólogo y psicólogo Oscar Pfungst. El investigador aplicó el método científico para intenta explicar los resultdos de Clever Hans.

Primero, planteó la hipótesis de que podría ser un fraude deliberado con algún tipo de señal de su dueño (von Osten). Sin embargo, el caballo podía seguir respondiendo correctamente, incluso si su cuidador no estaba delante, así que esta hipótesis fue desechada.

Von Osten realmente creía que su caballo podía contar y realizar aritmética simple. Sin embargo,Pfung, al observar el caballo y ver cómo interactuaba con von Osten, descubrió que von Osten, al aproximarse la respuesta correcta, se tensaba ligeramente, y después de que el caballo hubiese chocado la pezuña el número exacto de veces, se relajaba. Entonces se planteó la hipótesis de que Clever Hans estaba captando pequeños gestos visuales (involuntarios) de su dueño. Debido a esto, cuando el caballo tenía los ojos vendados o el interrogador no sabía la respuesta, Clever Hans ya no era capaz de responder correctamente. Por ejemplo, cuando Von Osten sabía la respuesta a las preguntas, el caballo obtenía un 89% de respuestas correctas, mientras que cuando Von Osten no sabía las respuestas, el caballo solo acertaba un 6%.

En etología, esto se conoce como el efecto Clever Hans, y demuestra cuán cuidadoso debe de ser un investigador a la hora de estudiar a los animales, ya que sin quererlo, puede mandar señales que modifiquen su comportamiento.

 

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