Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

¡Buenos días concienzud@s!

Hoy toca hablar sobre unos animales muy entrañables: las jirafas. Estos mamíferos artiodáctilos son fácilmente reconocibles por sus largos cuellos, andares desgarbados y sus patrones de manchas oscuras sobre su piel de color amarillento, y en especial, por ser los animales más altos del mundo. La jirafa (Giraffa camelopardalis) se localiza en un área bastante dispersa, que se extiende desde Niger hasta Somalia (oeste a este) y de Chad a Sudáfrica (norte a sur). Respecto a su hábitat, las jirafas viven en sabanas, pastizales y bosques abiertos.

 

Se conocen su morfología y su distribución, la rapidez con la que pueden desplazarse, o lo alto que pueden llegar o la fuerza de sus cuellos, pero sólo en los últimos años se han publicado trabajos detallando su comportamiento. Los primeros estudios sugirieron que los grupos de jirafas no estaban estructurados, pero ahora se cree que siguen una dinámica semejante a los chimpancés o las hienas. Se sabe que las jirafas hembra mantienen relaciones estrechas entre sí, según un estudio publicado recientemente en la revista Animal Behavior. Concretamente, forman vínculos estrechos con un selecto grupo de compañeras, y además evitan a otras hembras con las que se llevan “menos bien”.

Los científicos explican que los individuos se asocian temporalmente, dando como resultado tamaños de grupo fluctuantes.

El grupo de investigación, perteneciente a la Universidad de Queensland (Australia), identificó y siguió la pista a diferentes individuos, claramente diferenciables por su patrón de manchas, que los hace únicos.

Las hembras elegían a miembros de un grupo, al que se asociaban, y evitaban intencionadamente a otros miembros y grupos. Esta conducta podría deberse al uso de las mismas localizaciones para alimentarse, aunque los integrantes del grupo de investigación no descartan que las jirafas se reconozcan mutuamente de cuando eran jóvenes y vivían en grupos (al estilo de las “guarderías”), algo ampliamente descrito en el mundo animal.

Sin embargo, los machos presentan un comportamiento menos gregario y muchos deciden vagar en solitario tan pronto como alcanzan la madurez. Si hay pocas oportunidades de apareamiento, algunos estudios sugieren que las jirafas macho pueden formar “amistades” entre sí, pero por norma general, los machos se caracterizan por ser solitarios y luchadores.

Normalmente un macho más viejo es retado por un joven para demandar el apareamiento por una hembra. En primer lugar se sitúan uno junto al otro, empujándose para juzgar cuál es el más fuerte. En peleas igualadas, es normal que se intercambien golpes brutales con los cuellos, y raramente utilizan los osiconos, estructuras similares a cuernos, aunque a veces pueden ocasionar lesiones. El desenlace más común es el de un macho victorioso y uno magullado, pero puede darse que uno de los contendientes acabe muerto.

Os dejamos un escalofriante vídeo:

Esperamos que os haya gustado. ¡Buena semana concienzud@s!

 

Fuentes:

  • Carter, Jennifer M. Seddon, Celine H. Frère, John K. Carter, Anne W. Goldizen. Fission–fusion dynamics in wild giraffes may be driven by kinship, spatial overlap and individual social preferences, Animal Behaviour, Volume 85, Issue 2, 2013, Pages 385-394, ISSN 0003-3472.
  • BBC Nature.
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