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Suena el despertador, nos levantamos de la cama y … tachán!! Nos cuesta abrir los ojos, necesitamos dormir más. Bien, ese es un problema de la sociedad actual, cada vez dormimos menos horas. Pero ese no es el tema del que vamos a hablar hoy. ¡Hoy hablaremos de las legañas!

Esas costras amarillas con las que nos despertamos todos los días, ¿para qué sirven? ¿de qué están formadas? Lo veremos a continuación.

El globo ocular u ojo es un órgano sensorial muy complejo, en cuyo interior se localizan los fotorreceptores, concretamente en la retina. El ojo está protegido por muchas estruturas, por ejemplo, está suspendido dentro de una cavidad por diferentes músculos, que se encargan de los movimientos oculares. Además, una capa gruesa de grasa lo rodea en parte y facilita la amortiguación durante sus movimientos. Como estructuras anexas del ojo, lo primero que se nos viene a la cabeza son los párpados. La superficie interna de los párpados, así como la córnea, está “forrada” con una mucosa  transparente llamada conjuntiva. Las células que forman parte de ella segregan diferentes componentes de las lágrimas que bañan el ojo.

Localización de las glándulas de Meibomio (Fuente: http://bancoterminologicobeto.blogspot.com.es)

Localización de las glándulas de Meibomio (Fuente: http://bancoterminologicobeto.blogspot.com.es)

Los párpados, además de las glándulas sudoríparas (productoras de sudor), contienen cuatro tipos de glándulas más. Comenzaremos por las glándulas de Zeis, que se encargan de verter secreciones a los folículos de las pestañas. También podemos encontrar las glándulas de Moll, que son pequeñas glándulas productoras de sudor. Además, están las glándulas lagrimales accesorias, encargadas de producir la lágrima que recubre el ojo. Y por último, y más relacionado con el tema de este post, encontramos las glándulas tarsales o también llamadas glándulas de Meibomio. Aunque tengan este nombre tan extraño, su función es muy importante, ya que se encargan de producir una secreción sebácea que forma una capa oleosa por encima de la secreción lagrimal, retardando así su evaporación. En el párpado superior podemos localizar unas 25 glándulas, mientras que en el inferior tan sólo hay unas 20 glándulas. Es muy importante mantener la secreción lagrimal sobre el ojo, ya que protege el epitelio de la córnea y contienen agentes antibacterianos.

Durante todo el tiempo que permanecemos con los ojos cerrados mientras dormimos, todas estas secreciones son arrastradas hasta el borde de los párpados. Si a esto sumamos la evaporación de las secreciones lagrimales, el resultado consiste en la formación de legañas. Como bien resume la RAE, se considera legaña al “humor procedente de la mucosa y glándulas de los párpados, cuajado en el borde de estos o en los ángulos de la abertura ocular.”

Esperemos que os haya parecido interesante este post, y que por muy antiestéticas que sean las legañas, seamos capaces de ver la interesantísima e importantísima función de estas secreciones.

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