Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

Hola concienzudos,

¿Estresados por el calor y con ganas de que lleguen las deseadas vacaciones? Ante todo tranquilidad, todo llegará…..Y para que no desesperemos, hoy vamos a hablar de una práctica que todos deberíamos de conocer y por supuesto ejercer, el mindfulness.

Para los que no lo conozcáis,  mindfulness es la concentración de la atención y la conciencia, basado en la conciencia plena de la meditación budista, es decir, ser consciente del momento presente de manera continua, sin juzgarlo, aceptándolo tal y como es, sin tratar de controlarlo.

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El estudio que hoy os presentamos, realizado por el  Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud (IACS), demuestra que las personas que realizan meditación (o ‘mindfulness’) podrían tener una mayor esperanza de vida, menor tendencia a padecer ciertas enfermedades o más agudeza visual. Para ello, Javier García Campayo y colbs escogieron a 20 personas con estilos de vida y características similares y que hayan practicado meditación en una media de 20 a 30 minutos diarios durante ocho años como mínimo. Al compararlo con la población general, comprobaron que la longitud de los telómeros es mayor en el grupo de los meditadores.

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¿Qué son los telómeros y en que nos afecta su longitud? Los telómeros son unas estructuras celulares compuestas por repeticiones de secuencias de ADN localizadas en los extremos de los cromosomas, cuya función es proteger a éstos frente a la degradación que ocurre, de forma natural, durante la replicación de las moléculas de ADN. En investigaciones anteriores ya se había observado el acortamiento de los telómeros en el envejecimiento y diferentes patologías. De esta manera, los telómeros revelan la exposición al estrés acumulada por un individuo, además de ser una medida de la edad biológica, más que de la cronológica. Según Afton Hassett, investigadora principal del Centro de Investigación del Dolor y la Fatiga Crónica de la Universidad de Michigan: «El acortamiento acelerado de los telómeros puede indicar vulnerabilidad a las enfermedades, al envejecimiento prematuro, e incluso la muerte».

Sabiendo esto, podríamos decir que los resultados de Javier García Campayo y colbs sugieren que los meditadores serán mas propensos a disfrutar de una vida más larga y saludable.

Otro de los ejes del estudio es la relación entre mindfulness y epigenética, que estudia los factores ambientales que influyen en la genética y la predisposición a desarrollar ciertas patologías. Tras analizar las muestras de meditadores y no meditadores encontraron más de 60 genes con diferencias significativas entre ambos grupos, todos ellos relacionados con la aparición de ciertas enfermedades. En concreto, 12 de ellos están relacionados con enfermedades psiquiátricas o neurodegenerativas, como el Párkinson o el Alzheimer, 9 con enfermedades autoinmunes, como  patologías del tiroides o la diabetes, y 8 con procesos cancerígenos.

En otro estudio, realizado por la oftalmóloga Elena García Martín, se ha valorado la función y la calidad visual, así como el estado de la retina. Para ello, han evaluado los ojos de 18 meditadores frente a 38 personas que no llevan a cabo esta práctica. Después de someterles a completas pruebas de agudeza visual, sensibilidad al contraste, capacidad para discriminar colores y analizar la estructura de la retina y del nervio óptico, comprobaron que, en general, los resultados eran iguales con una pequeña excepción no significativa en lo relativo a la cantidad de fibra óptica, ligeramente superior en los practicantes de “mindfulness”. Pero sí que encontraron diferencias en lo relativo a la función visual, especialmente a la hora de diferenciar y discriminar mejor los contrastes y los detalles, aunque ha reconocido que no pueden garantizar una clara relación causa-efecto o si estos resultados aparecen debido a la práctica de la meditación o estas personas llegan a estas técnicas precisamente por este diferencial positivo en materia de función visual.

Parece que el mindfulness tiene claros efectos sobre nuestra salud y que poco a poco deberíamos ir introduciéndolo en nuestras vidas como un hábito saludable. En este sentido, hay países como Estados Unidos o Reino Unido, que están lanzando iniciativas para incluir esta práctica en escuelas y hospitales, porque “hay dos tipos de cerebro: el que medita y el que no medita”.

Si aún no te has animado a sacar el mat puedes hacer una búsqueda bibliográfica en “pubmed” o ver el siguiente video:

Que tengáis una feliz semana!

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