Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

the revenant

En la playa, en la montaña, en el desierto, en grupo, en pareja, uno sólo, vestidos, desnudos… ahora que están tan de moda los programas, series y películas de supervivencia, creo que todo el mundo tiene claro que el fuego es la clave del éxito.

Sus usos son múltiples, tener luz y calor, potabilizar el agua, mantener a los depredadores (y mosquitos) a raya, cocinar plantas y animales, y un largo etcétera. No en vano, su “descubrimiento” fue determinante en la evolución humana.

Las primeras evidencias de su uso en África datan de hace 790.000 años. Sin embargo, desde que el ser humano comenzó a dominar el fuego se presentó un problema importante, encenderlo.

Inicialmente habría sido más fácil aprovechar los eventos naturales como los rayos y los incendios forestales para conseguir las preciadas llamas. Ahora, los arqueólogos creen que los neandertales también podrían haber aprendido a iniciar fuegos gracias a la química.

En diversos yacimientos arqueológicos de Francia, se han encontrado pequeños bloques negros de piedra. Los arqueólogos pensaban que los neandertales usaban esta sustancia como un pigmento para decorar sus cuerpos con motivos simbólicos. Sin embargo, el equipo de Marie Soressi, señala que los neandertales usaban fuego habitualmente, por lo que el carbón y el hollín de sus fogatas habrían podido ser una fuente de pintura corporal más fácil y más accesible.

Además, el análisis de la composición química de estos bloques llevó a los investigadores a inferir que los neandertales tenían preferencia por el dióxido de manganeso, pese a que en su entorno tenían acceso a otros tipos de óxidos de manganeso que hubiera dado un pigmento del mismo color.

Entonces, ¿qué puede hacer el dióxido de manganeso que sus parientes no pueden?

bloques negros

Bloques sin modificar(b, d) y con marcas de abrasión(a, c)

Pues la respuesta no es otra que la de iniciar fuegos. Al observar signos de abrasión en algunos de los bloques encontrados, los científicos molieron pequeños trozos de los mismos para obtener polvo. Cuando cubrieron una pila de madera con él, descubrieron que la temperatura de auto-ignición de la madera bajó significativamente, resultando mucho más fácil iniciar un fuego.

Así, los investigadores concluyen que, aunque no pueden afirmar que estos bloques no se empleasen como pigmento para decoración o para comunicarse mediante símbolos, el inicio de fuegos era sin duda una de sus funciones.

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