Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

¡Feliz comienzo de semana concienzud@s!

Probablemente esta es una de las más duras del año y es que, además de cargar con una lista interminable de buenos propósitos muy difíciles de cumplir para este año que empieza, a estas alturas todos nosotros hemos vuelto a la rutina después de unas largas navidades.

Es curioso cómo esta época del año, a diferencia de otros periodos de vacaciones como el verano, tiene tanto detractores como entusiastas, y generalmente hablamos de un “espíritu navideño”, que hay gente que sí que tiene y gente que no.

Entendemos como espíritu navideño una mezcla de ilusión, alegría, nostalgia, cierto toque religioso, nieve, frío y en general muchos recuerdos de la infancia. Sin embargo, este sentimiento no es algo “aprendido”, y es que en todas las familias hay personas que adoran la Navidad y otras a las que no les emociona especialmente, aunque hayan celebrado las navidades todos juntos cada año. ¡Es más! Parece que todos los niños lo tienen… pero sólo algunos adultos lo conservan.

espíritu navideño bola

¿De dónde viene el espíritu navideño entonces?

Esta pregunta ha asaltado la mente humana desde tiempos inmemoriales, y hay muchas teorías e incluso cuentos populares al respecto, pero por fin tenemos una respuesta científica. Y es que a finales del pasado año, justo “por Navidad”, un grupo de investigadores daneses del Hospital Rigshospitalet, afiliado a la Universidad de Copenhage, han publicado un artículo en el British Medical Journal en el que aseguran que el espíritu navideño reside en una parte concreta de nuestro cerebro.

El fundamento de su experimento era muy simple:

Las personas tienen predisposición tanto a tener espíritu navideño como a no tenerlo. ¿Funcionará igual su cerebro?

Para comprobarlo, enseñaron 84 imágenes, cada una durante dos segundos, y en bloques de seis imágenes cotidianas y seis imágenes navideñas, a 20 voluntarios introducidos en un escáner de resonancia magnética (10 entusiastas de la navidad y 10 sin espíritu navideño, todos sanos y residentes en la misma región). Midieron los cambios en el flujo y la oxigenación sanguínea que ocurren como respuesta a la actividad neuronal y que muestran qué partes del cerebro se activan en procesos mentales concretos en estos voluntarios durante todo el proceso. Una vez acabada la prueba, cada participante tuvo que rellenar un formulario en el que explicaba qué sentía acerca de la navidad, sus tradiciones navideñas, su etnia y su nacionalidad.

Compararon la activación neuronal en diferentes regiones en los dos grupos experimentales (entusiastas de la navidad frente a los indiferentes) cuando se les enseñaban imágenes navideñas, tomando como fondo la activación neuronal cuando se les enseñaban imágenes cotidianas.

Y se hizo la magia.

Los resultados demostraron que hay no sólo una región que se active por el espíritu navideño, sino una red neuronal que implica varias áreas corticales, entre las que se encuentran los lóbulos parietales, la corteza premotora y la corteza somatosensorial. La activación de estas áreas coincidía con la hipótesis de los investigadores de que una imagen navideña estaría estimulando los centros cerebrales asociados al espíritu navideño.

Espíritu navideño artículo

¿Y qué es lo que hacen exactamente estos centros cerebrales?

Se ha visto en estudios previos de resonancia magnética que los lóbulos parietales (derecho e izquierdo) se activan en procesos que tienen que ver con la autotrascendencia y con predisposición a la espiritualidad. Además, la corteza premotora frontal es importante para experimentar emociones compartidas con otros individuos, ya que nos permiten empatizar con su estado emocional e incluso copiarlo. Esta zona también se activa con el recuerdo de emociones alegres y agradables compartidas con nuestros seres queridos. La corteza somatosensorial, por su parte, juega un papel muy importante en el reconocimiento facial y nos permite extraer información de emociones a partir de los gestos de las caras. En conjunto, la activación de estas áreas corticales constituye el espíritu navideño desde el punto de vista neurocientífico.

¿Qué os parece?

Os dejamos el link del artículo por si le queréis echar un vistazo.

http://www.bmj.com/content/351/bmj.h6266.full.pdf

¡Hasta la semana que viene!

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