Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

Buenas concienzud@s!

Hoy os quiero hablar sobre la seguridad y salud laboral y como por desgracia no siempre se ha considerado un derecho de los trabajadores.

El Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el Trabajo (INSHT) lo define como: “Una disciplina muy amplia que abarca múltiples campos especializados y que en su sentido más general debe tender al fomento y al mantenimiento del grado más elevado posible de bienestar físico, mental y social de los trabajadores, sea cual fuese su ocupación”.

Pues bien, la triste historia de las chicas del radio comenzó en el año 1898 cuando la científica Marie Curie consiguió aislar por primera vez trazas de un nuevo elemento químico al que llamó Radio.

Tras este descubrimiento, el radio se convirtió en el “elemento de moda” y se utilizó incluso en alimentación mucho antes de que se conociera el alcance de los efectos de la exposición al mismo.

La propia Marie Curie falleció a causa de una anemia aplásica, muy probablemente derivada de las radiaciones a las que estuvo expuesta durante su vida científica. A día de hoy sus cuadernos de laboratorio se guardan en cajas de plomo y no pueden ser consultados sin equipos de protección debido a la radiactividad de su isotopo más estable; 1600 años.

Uno de los usos más extendidos del radio (un millón de veces más radiactivo que el uranio) fue como pintura para las manecillas de los relojes.

La empresa estadounidense United States Radium Corporation patentó un pigmento luminiscente a base de pegamento, polvo de radio, sulfuro de zinc y agua, al que llamaron Undark y que hacía que las manecillas brillaran en la oscuridad.

Las encargadas de aplicar esta revolucionaria pintura fueron 70 mujeres contratadas por la compañía, las cuales por indicación laboral chupaban los pinceles una y otra vez para afilarlos y que el trazo fuera más preciso.

Algunas de ellas contaron posteriormente como por diversión se pintaban las uñas e incluso los dientes con el letal pigmento para disfrutar viendo como brillaban en la oscuridad.

A tenor de lo que sabemos hoy, no nos resulta extraño conocer que las mujeres fueron enfermando y muriendo. Sólo cinco de ellas vivieron lo suficiente para demandar a la empresa y tras una larga batalla donde se falsearon informes médicos para achacar sus síntomas a la sífilis con el propósito de manchar su reputación, la justicia les dio la razón sentando jurisprudencia y los precedentes legales para redactar los primeros reglamentos sobre seguridad y salud en el trabajo.

Saludos.

mariecurie_1

Marie Curie en su laboratorio de París

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