Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

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¡Buenos días Concienzudos!


Hoy vamos a tratar de aprender algo nuevo sobre eso que te acabas de tomar hace un par de horas, eso que te ayuda a levantarte de la cama, eso que te da energías para estudiar, o eso que te quita parte de la resaca, el café.

                Explicaré a grandes rasgos esta bebida obtenida de los granos de café. Lo primero que se nos viene a la cabeza es ese sabor especial que tiene, además de que es una bebida de consumo masivo, y nunca queda del todo aclarado cuánto debemos tomar, si es mejor solo o con leche… Ahora bien, ¿Cómo nos afecta? Este hecho se debe a que el café, al igual que el té o la guaraná, contiene en mayor o menor medida un alcaloide llamado cafeína. Este alcaloide es un estimulante metabólico y del sistema nervioso central, de esta forma, se incrementa nuestro estado de alerta. Principalmente el mecanismo de acción es de antagonista no selectivo del receptor de adenosina. Y ahora en cristiano, la cafeína evita que nuestro cuerpo reciba señales de cansancio, por decirlo de otro modo. Como antes he puesto “no selectivo”, implica que tiene otra serie de funciones, ya que afecta en más ciclos bioquímicos que el de la adenosina. Por ello se puede decir que la cafeína tiene “efectos secundarios” que os sonarán a todos; incremento de jugos gástricos (ardor estomacal), broncodilatación (respiramos mejor), cronotropismo e inotropismo positivo (nos late el corazón más rápido y más fuerte), es diurético (ganas de orinar) y también aumenta el peristaltismo (vas más al baño de aguas mayores),  así como muchas más funciones demostradas o en proceso de demostrarse científicamente, siendo las más sonadas, la protección frente a la aparición de la enfermedad de Alzheimer o de Diabetes tipo II. También hay que destacar los contras de esta sustancia, que se suelen asociar a su exceso de consumo, como puede ser insomnio, taquicardia, nerviosismo… y lo peor de todo… ¡a largo plazo se te quedan los dientes amarillos! Teniendo en cuenta estos efectos, es normal que se hable de este alcaloide como droga psicoactiva, aunque este término implica cierta controversia, puesto que genera una gran dependencia, pero no una adicción, tal y como se entiende por las sustancias de abuso.

                Esto es todo amigos, espero que os haya gustado y os animo a preguntar cualquier cosa que se os ocurra sobre esta bebida, como… ¿Por qué no es del todo recomendable en niños? ¿Por qué genera dependencia y si no lo tomo un día me duele la cabeza? Yo mientras tanto estaré tomándome un delicioso capuchino con tres de azúcar ¡hasta la próxima!

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