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 Para muchos el término ingeniería genética puede resultar bastante complejo, tecnología moderna incluso de ficción, sin embargo, os sorprendería saber que la ingeniería genética ya surgió a mediados del siglo XIX gracias a un ensamblaje de conocimientos genéticos y bioquímicos que soportan el entramaje de la biología molecular y por lo tanto de esta nueva tecnología. En esta época se producen una serie de acontecimientos imprescindibles para el futuro de la biología;  Darwin publica en 1859 el origen de las especies, Pasteur demuestra que la fermentación se debe a los microorganismos, Mendel, monje Agustino estableció en 1866 sus famosas leyes sobre la herencia y definió los atributos esenciales del gen. Sin embargo estos hallazgos pasaron desapercibidos en ese momentos hasta que se estableció a principios del siglo XX la teoría cromosómica de la herencia y se demuestra la correlación entre genes y cromosomas. Pero el salto cualitativo para el futuro de la ingeniería genética se produjo con los descubrimientos de Griffith en 1928 con el descubrimiento de la transformación bacteriana generando el camino para que otros demostraran en 1944 que el principio transformante es el ADN. Un poco más tarde, se produce la presentación por Watson y Crick en 1953 de la estructura del ADN y este modelo le sirve a Crick para enunciar el dogma de la genética molecular que será confirmado experimentalmente por Meselson y Stahl antes de que terminase la década.

watson y crick

                                                                                 Watson y Crick y la estructura del ADN

En esos años se moviliza todo el potencial de la biología molecular y son innumerables los descubrimientos bioquímicos y genéticos que se producen, se abrieron nuevas perspectivas en el campo de las biotecnologías gracias a la elaboración de nuevas técnicas que permiten el aislamiento, caracterización, modificación, clonaje y expresión de ADN. Este conjunto de técnicas moleculares de manipulación genética recibe el nombre de ingeniería genética.

La ingeniería genética permite así descifrar las instrucciones que llevan codificadas los sistemas biológicos en su material genético, y lo modifican y utilizan para reconducir la vida de la célula hacia objetivos programados. Se manipula de esta manera un fragmento de interés de ADN, se introduce en células vivas y éste se incorpora como parte del material hereditario de dichas células, dotándolas de capacidades nuevas, capaces de desarrollar nuevas funciones. De este modo, ADN de diversas procedencias, por ejemplo, la fracciones de ADN humano que regulan la síntesis de insulina, hormonas de crecimiento, factores de coagulación etc. puede introducirse en bacterias o levaduras de manera que pasan a formar parte de su genoma y lograr así que la bacteria adquiera la capacidad de elaborar estas sustancias en cantidades abundantes obteniendo así un gran interés médico y comercial.

Pero no solo se utilizan bacterias o levaduras como organismos receptores de esas secuencias de ADN modificadas sino que esta tecnología se ha expandido a otros tipos celulares como células eucariotas, tejidos vegetales, embriones animales, virus etc.

Se obtienen así por ejemplo ratones transgénicos, con distintos genes modificados, enfocándose el estudio desde un punto de vista más bien puramente científico. Pero os sorprendería saber cómo estas manipulaciones genéticas no solo están presentes y resultan imprescindibles hoy en día en el ámbito científico, sino que las podemos encontrar en nuestro día a día. Se pueden producir carpas transgénicas que crecen mucho más rápido, debido a la incorporación del gen de la hormona del crecimiento de la trucha, y salmones transgénicos, que resisten mejor las bajas temperaturas. Mediante ingeniería genética también se han conseguido plantas resistentes a enfermedades producidas por virus, bacterias o insectos que acechan las cosechas. También se generan plantas capaces de producir antibióticos, toxinas y otras sustancias que atacan a microorganismos. También se han conseguido otro tipo de mejoras, como la producción de distintas sustancias en los alimentos que aumentan su calidad nutricional, o que ciertas plantas sean más resistentes a determinados factores ambientales, como el frío. Las técnicas de ingeniería genética también permiten el desarrollo de plantas que den frutos de maduración muy lenta. ¿Cómo pensáis que es posible recoger tomates maduros de la tomatera y que lleguen al consumidor conservando intactos su sabor, olor, color y textura después de días de almacenaje? Este es solo un ejemplo de cómo la ingeniería genética se convierte en algo presente y normal pero silente en nuestra vida cotidiana, optimizando la producción no sólo de productos de interés científico y médico sino también de aquellos de carácter alimenticio y comercial llegando a ser infinitas sus aplicaciones.

plantastomate

 

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