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Si vivieseis en las turbias aguas del Amazonas, localizar una presa inmóvil no sería tarea fácil. Pero, ¿y si fueseis capaces de controlar sus movimientos de forma remota? Eso es lo que hace, precisamente, la anguila eléctrica. Este cordado, conocido también con el nombre de morena, es capaz de administrar una descarga suficientemente potente como para inmovilizar a un cocodrilo, pero sus presas habituales son peces más pequeños y animales invertebrados. Un nuevo estudio publicado por Kenneth Catania en la revista científica Science, demuestra como a través de estas descargas, las anguilas son capaces de afectar a las células motoras del sistema nervioso (motoneuronas), forzando a sus presas a moverse y revelar su posición. Pero eso no es todo. Una vez localizada la presa, la anguila procede a inmovilizarla mediante descargas de alta frecuencia que inducen la contracción muscular involuntaria.

anguila eléctrica

En la figura A se pueden apreciar las descargas realizadas por la morena a lo largo de un tiempo de 220 milisegundos. En el primer tramo, marcado con una flecha, se ve una descarga de bajo voltaje, que las anguilas emplean para sentir su entorno. En el segundo tramo (a partir de los 60 ms) están representados los pulsos de alto voltaje y alta frecuencia que genera la morena para inmovilizar a su presa. Lo que sucede en el acuario durante el registro de este tren de descargas se puede ver en los fotogramas de la figura B. A partir de los 60 milisegundos (cuando empiezan las descargas de alto voltaje) podemos apreciar como el pez mantiene una postura invariable. La figura C, por último, nos muestra al pez inmóvil (en rojo) porque ha recibido la descarga y en verde punteado la posición que habría alcanzado el mismo pez si la anguila no lo hubiese “electrificado”.

Pues ya, sin más dilación, os dejo el vídeo de Catania, en el que muestra a la anguila en acción. Al principio el autor explica como la morena emplea pares de pulsos “doublets” para producir el movimiento en la presa y así poder detectarla gracias a su sensibilidad a los movimientos del agua. Una vez localizada, la anguila lanza su descarga eléctrica de ataque (“attack volley”), que inmoviliza a la víctima. A partir del segundo 46 del vídeo se puede ver a la anguila cazando. El sonido que se escucha en el vídeo se corresponde con las descargas eléctricas que produce la morena.

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