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Las plantas carecen de la capacidad de desplazarse, son organismos inmóviles o sésiles que debido a esta naturaleza, carecen de cualquier control sobre la polinización que ocurre cada primavera. En este proceso las plantas reciben el polen transportado hasta sus flores principalmente mediante el viento y los insectos. Sin embargo, la llegada de polen  no es garantía de éxito, estos deben recorrer un largo camino y superar barreras para lograr finalmente la fecundación.

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El polen, producido en las anteras (parte masculina) es transportado hasta el pistilo, la parte femenina de la flor, formada por el estigma, el estilo y el ovario. En el estigma, el grano de polen se hidrata y germina emitiendo un tubo polínico que crece a través del estilo. Cuando el polen de una planta llega al pistilo de otra planta si el tubo resulta compatible se alarga hasta llegar al ovario donde fecunda a un ovulo. Sin embargo, cuando el polen proviene de la propia planta, el crecimiento del tubo se detiene evitando la fecundación.

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Para controlar esta fecundación las plantas con flores han desarrollado estrategias complejas. De todos los granos de polen que llegan al pistilo, la planta favorece la germinación y el crecimiento de los más apropiados para la supervivencia de la especie. En primer lugar existe la incompatibilidad interespecífica que ocurre cuando el polen pertenece a una especie diferente de la del piscilo que lo recibe y tiende a evitar, entre otros problemas, la formación de híbridos, que con frecuencia origina plantas estériles. Sin embargo, cuando el polen y el pistilo pertenecen a la misma especie, se habla de incompatibilidad intraespecífica o autoincompatibilidad. Este mecanismo está controlado a nivel genético y permite a una planta reconocer y rechazar su propio polen o el genéticamente relacionado evitando así la endogamia promoviéndose la variabilidad genética.

Este proceso aparentemente sencillo resulta tremendamente complejo en el que intervienen controles genéticos que finalmente determinan si el material de una planta incompatible deberá ser destruido evitándose así la fecundación y asegurándose de esta manera la permanencia de la especie. Si no se diese este control no podríamos disfrutar año tras año de los lienzos de colores que nos brinda la primavera. Si queréis saber más acerca de cómo las plantas ejercen este exhaustivo control os dejamos más abajo el link donde os podeis bajar el artículo gratuito, publicado en la revista investigación y ciencia que explica con detalle como culmina este proceso de polinización.

índice

http://www.investigacionyciencia.es/investigacion-y-ciencia/numeros/2014/4/control-molecular-de-la-polinizacin-11941

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