Una asociación sin ánimo de lucro por la divulgación científica

Hoy toca hablar de langostas. Pero no del marisco con el que se nos puede hacer la boca agua, no. Vamos a hablar de las otras langostas, esos insectos parecidos a saltamontes, conocidos por producir las terribles plagas que devoran todo a su paso. Para ambientarnos un poco os dejo un trozo de un documental de la BBC al respecto. Lo que vamos a contaros hoy tiene que ver con las langostas juveniles, menores de cinco semanas, que aún no vuelan sino que avanzan a nivel del suelo. El locutor en inglés básicamente dice que estas langostas pueden formar columnas de hasta 10 km que engullen toda planta verde que se encuentran.

Pues bien, ¿qué razón impulsa a estos animales a avanzar y avanzar sin control arrasando todo lo que pillan a su paso? Parte de la respuesta la encontraron unos científicos trabajando con grupos de langostas juveniles en el laboratorio. Para ver cómo interaccionaban entre sí las langostas, crearon un escenario en forma de anillo donde las langostas podían desfilar continuamente. Tras los primeros experimentos observaron que varias de las langostas estaban dañadas, habiendo perdido patas o incluso el abdomen. Véase la imagen de la derecha.

Dibujo

Espera, entonces, si las únicas que han pisado la arena son las langostas eso quiere decir que se estaban… ¡devorando entre sí como caníbales! Pues así es. Y los científicos fueron más allá e hicieron dos pruebas con los bichos. La primera fue cortarles el nervio abdominal, impidiendo que pudieran sentir el contacto de las langostas que se acercaban por detrás. Observaron que, en este caso, la proporción de individuos que se movía era considerablemente menor. La segunda prueba fue anularles la visión posterior, de forma que no podían ver a las langostas que venían por detrás. También aquí la proporción de langostas que se ponía en movimiento era mucho menor, algo que no pasaba si sólo les anulaban la visión delantera.

¿Qué conclusiones sacaron de todo ello? Pues básicamente que uno de los motores que hace que las langostas en estado juvenil avancen es el miedo a ser devoradas por las langostas que vienen por detrás. Imaginaos por un momento cómo es la vida de estos insectos. Tienen un hambre tan insaciable que devoran cada mínima planta que se cruza por su camino, pero al mismo tiempo saben que sus compañeras que vienen detrás también tienen ese mismo hambre, y que son capaces de comerse cualquier cosa que se encuentren, langostas incluidas. No hay opción de pararse; la única forma de sobrevivir es seguir hacia adelante… Dios, qué vida más turbia, ¿no?

Referencia: Collective Motion and Cannibalism in Locust Migratory Bands. S. Bazazi et al. Current Biology (2006)

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